20.10.09

Asuntos académicos

Por: Yamid Galindo Cardona.

Unos años atrás el jefe del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, citó a una reunión con los estudiantes en el edificio Estanislao Zuleta, en medio de las preguntas de sus asistentes y las respuestas del citador, alcé la mano e indagué por qué los alumnos no sustentaban sus tesis o trabajos de investigación como requisito de grado, ante lo cual el profesor rápida y certeramente contestó: “porque los mismos estudiantes decidieron y pelearon para que ese requisito se quitara”.

Para ingresar a la Univalle se exige el examen de estado mejor conocido como ICFES, siendo los promedios por áreas la forma como se elige a los nuevos alumnos en las carreras que esta institución ofrece. En la mayoría de los casos los jóvenes quieren ingresar a las carreras de ingeniería o salud, en menor proporción a otras disciplinas como son las ciencias humanas y las artes integradas. Los que no llegan a la meta de la carrera que buscan, deciden probar con su puntaje en la que más se acerque a su resultado, sin tener ni siquiera el porcentaje mínimo de interés; lo anterior, para no quedarse sin estar vinculado a la universidad y buscar más adelante mejorar el examen de estado, un traslado de carrera o la máxima: deciden quedarse en esa disciplina porque se entusiasmaron y la quieren como proyecto de vida. Lo que he comentado hace parte cada año del ingreso a la Univalle, y el Departamento de Historia no es ajeno a esos casos.

Los dos programas que ofrece este departamento se diferencian en cuanto a la cantidad de semestres, y la profundización en algunas asignaturas como por ejemplo la línea que va dirigida a la licenciatura; y he escuchado profesores decir que unos se profesionalizan para convertirse en maestros de la básica secundaría, y los otros se preparan para convertirse en investigadores, idea que algunos estudiantes asumen como verídica y que descubren como una falsedad a la hora de enfrentarse a la realidad del espacio que habitan, y el país que los acoge con las poquísimas oportunidades. En el transcurrir de los semestres, ante las necesidades económicas que son muy comunes en los estudiantes de las universidades públicas, algunos tienen la posibilidad de entrar como asistentes de investigación, una primera instancia de experiencia que posibilita el aprendizaje y apropiación de métodos, algo a favor cuando llega la hora de buscar e indagar el tema de pesquisa para lograr el grado de licenciado en historia o profesional en historia; otros estudiantes se vinculan en actividades operativas que la misma universidad ofrece, y un porcentaje muy bajo encuentra en la educación primaria o secundaria de algunos colegios públicos y privados, una opción laboral para empezar la experiencia dura y mal paga de enseñar las ciencias sociales.

Los estudiantes de nuestro Departamento de Historia se distinguen como es común en muchas disciplinas, en buenos, regulares y malos, y pocos en la excelencia. Observé estudiantes que matriculaban con “x” profesor por ser menos exigente; cancelar con un profesor porque puso de trabajo final leer un libro completo, y no por capítulos como generalmente sucede, una triste dinámica que se volvió costumbre en nuestras universidades quedando los temas a medio leer, analizar y debatir, si es que se debate, ya que un gran porcentaje sufre de mudez. Supe de grupos de estudiantes de “x” semestre y código, asumir la postura de un profesor que con sus comentarios y aptitudes los puso en cierta posición petulante, casi “iluminados”; de otros más preocupados por el turismo académico, de estudiantes críticos y lectores, de estudiantes convencidos que con la “capucha y la roca” se solucionaban los problemas de la universidad y el país, y supe de estudiantes que ni siquiera se inmutaban ante la vida cotidiana del departamento y la universidad.

En esa variedad de seres humanos con defectos y virtudes, que hacen parte del conglomerado estudiantil de nuestro Departamento de Historia, se realizan investigaciones muy interesantes, tesis o trabajos de grado que en la gran mayoría de los casos se quedan en el anonimato de los anaqueles de la biblioteca central y el centro de documentación; ni siquiera con la divulgación del listado de los graduados y sus trabajos en la revista Historia y Espacio, que alguna edición unos años atrás publicó. Pero ante esa mala opción de no saber que se investiga y quienes lo hacen, se ha instaurado en los últimos ocho años dos posibilidades que pocos aprovechan, y desprecian: primero, la realización desde el año 2001 del Encuentro de Estudiantes de Historia, espacio académico que sirvió y sirve para que algunos estudiante presenten sus avances de investigación o su pesquisa final a través de una ponencia en el marco de un panel temático, inclusive para que pierdan el miedo escénico, un mal común de nuestros estudiantes. Segundo, la publicación de un artículo que sintetice la investigación, algo en lo que la revista del departamento ha acertado al entregar este espacio a los recién graduados, y en algunos casos a los estudiantes.

No sustentar la tesis de grado en el Departamento de Historia de la Univalle, le quita responsabilidad y seriedad a la disciplina, además de ponerla en bajo nivel con respecto a otros departamentos en el ámbito universitario nacional. Es importante que este requisito sea obligatorio, que cada estudiante exponga por qué eligió el tema, que fuentes utilizó, cuales fueron las dificultades, como se dividió su pesquisa, que resultados obtuvo, que aporte le entrega al campo historiográfico, etc., es decir, una serie de puntos que demuestren que el estudiante puso en práctica lo aprendido en sus cursos obligatorios de la carrera; que los estudiantes que están iniciando la disciplina los escuchen y sepan como es el proceso, para que conozcan los temas y las formas de llegar a ellos.

Es muy particular y sospechoso, que en los últimos años aparezcan tesis meritorias o laureadas, sin que conozcamos lo mínimo de esa valoración bajo una presentación pública, por lo tanto se convierten en asuntos entre el escritor, su tutor y los evaluadores. Inclusive, en medio de comentarios de pasillo, se habla de favorecimientos y ayudas extras para buscar beneficios a corto plazo en ciertos grupos de investigación. En resumen, muchos de esos nuevos profesionales que fueron tocados con la “vara mágica de la excelencia”, son seres invisibles que pasaron sin entregarnos una señal de su trabajo intelectual.

Se debe volver a instaurar ese requisito obligatorio de sustentar la tesis, una labor que debe trabajarse en conjunto con todas las instancias del Departamento de Historia, algo que posibilitará una mejor vida académica y profesional de los estudiantes en formación, nivel que a futuro tendrá resultados en los diversos campos de acción por donde se mueven sus egresados, porque todavía ante la experiencia y los ejemplos vividos, muy pocos son los que verdaderamente se sienten afin a la investigación y enseñanza de la historia.

13.10.09

Buenos Muchachos


Por: Yamid Galindo Cardona.

“Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser un gánster”, frase de Henry Hill –Ray Liotta-, personaje que narra tres décadas en la vida de la mafia en la intensa, atrayente y magníficamente lograda obra de Martín Scorsese titulada Gooddfellas –Buenos Muchachos-. La historia es verídica, y considerada por algunos críticos como la mejor película de gángsters de todos los tiempos, presentando las relaciones internas, externas y familiares de diversos seres humanos de pasado italiano e irlandés establecidos en la gran urbe norteamericana representada en New York, y sus negocios sucios; las acciones que se dan, los encuentros y desencuentros en la delgada línea de la ilegalidad que da un giro final hacia su opuesto, hace que ellos sean considerados “buenos muchachos”.

Observamos en la actualidad dos series televisivas en plena competencia por el rating, las dos recrean la vida de “Buenos Muchachos”, guiones adaptados a partir de nuestra cotidianidad con estos personajes –denominados mafiosos, traquetos, mágicos, etc.-, y sus relaciones sociales y económicas; mostrando la corrupción, opulencia, ordinariez, maldad, y “buen vivir” al lado de mujeres encantadas por la facilidad de obtener lo que desean. Es la recreación audiovisual de un pasado reciente, con espacios comunes que no son ajenos a aquellos que habitamos esos sitios donde estos personajes confluyeron, o por el contrario por el hecho de haber conocido a alguien que se involucró y malogro bajo dos acciones, la cárcel y la sepultura.


Igualmente encontramos “Buenos Muchachos” en nuestra vida política e histórica, por ejemplo:

-Buenos muchachos aquellos que incendiaron el país hasta el punto de provocar la violencia política partidista a mediados del siglo XX.
-Buenos muchachos los políticos que se dividieron el país bajo una “dictadura democrática” denominada Frente Nacional.
-Buenos muchachos algunos presidentes que quisieron reelegirse y se han reelegido.
-Buenos muchachos algunos grupos guerrilleros que dieron un giro a su plataforma subversiva y política, y se convirtieron en plenos delincuentes.
-Buenos muchachos aquellos que apoyaron una medida política denominada “estatuto de seguridad”.
-Buenos muchachos aquellos que han frustrado los procesos de paz en Colombia.
-Buenos muchachos aquellos que aniquilaron un partido político llamado Unión Patriótica.
-Buenos muchachos los dirigentes de izquierda que no toman distancia de las FARC.
-Buenos muchachos los “padres de la patria” que con su “sabiduría” han aprobado leyes en detrimento del grueso de la población durante los últimos veinte años.
-Buenos muchachos aquellos políticos que crearon y apoyaron grupos de autodefensas o paramilitares en algunas zonas del país.
-Buenos muchachos los políticos que se aliaron con los paramilitares para refundar la nación.
-Buenos muchachos nuestros héroes del ejercito nacional que bajo los “falsos positivos” acabaron con la vida de gente inocente y pobre.
-Buenos muchachos aquellos periodistas que no son objetivos.
-Buenos muchachos cada uno de los ministros del actual gobierno que han ayudado a cambiar la Constitución Política de Colombia a favor de su jefe.
-Buenos muchachos los hijos del presidente que se han convertido en importantes empresarios de zonas francas.
-Buenos muchachos los detectives del DAS que chuzan las llamadas de los que consideran detractores de este gobierno.
-Buenos muchachos los Ministros de Agricultura, que bajo su gerencia le dieron subsidios no reembolsables bajo el “hago ingreso seguro”, perdón “Agro Ingreso Seguro” a los amigos del presidente.
-Buen muchacho este presidente que se cree el “redentor” de la patria bajo la sacra obra de Dios.

Seguro cada lector tendrá un listado de “Buenos Muchachos” para realizar o aumentar a mi propuesta, y seguro, aparecerán en el trascurso de los días nuevos “Buenos Muchachos” que bajo sus acciones se ganaran ese rotulo.

-Imagen: Sin título, 1980. Papel impreso quemado y humo sobre cartón. 55x70 cm. Juan Camilo Uribe

8.10.09

Claves para dirigir una sala alterna de cine


Por: Yamid Galindo Cardona.

No pretendo a partir de este escrito centrar las bases para la acertada dirección de una sala alterna de cine, ni descubrir situaciones nunca antes analizadas y discutidas; pretendo con mi conocimiento y experiencia en este campo, presentar algunas claves que posibilitan dirigir acertadamente un espacio cinematográfico que cada vez entra más en crisis ante las otras posibilidades existentes en torno al séptimo arte, tales como la televisión por cable, la plataforma del internet, y el DVD. Actualmente definimos una sala alterna de cine como aquella que se encuentra por fuera del circuito de exhibición más reconocido, para el caso colombiano Cine Colombia, Procinal, Cinemark. Las salas independientes presentan películas con temáticas por fuera de los grandes mercados de la cinematografía mundial, especialmente Hollywood –aunque también en estas salas se presentan algunos filmes de este sector históricamente especial y reconocido-, las ubicamos generalmente en museos, universidades, fundaciones, centros culturales e inclusive como dependencia de una administración pública, ejemplo más acertado la Cinemateca Distrital de Bogotá. Las salas alternas incluyen dentro de su programación cine europeo, latinoamericano, asiático, africano etc., la mayoría de las veces en ciclos y festivales itinerantes. Las salas alternas se convirtieron en espacios donde supuestamente se presenta “cine arte” y “cine independiente”, donde asiste un público relativamente diferente al que ingresa a los circuitos del monopolio.

Presento a continuación diez claves que desde mi punto de vista son básicas y necesarias a la hora de administrar una sala alterna de cine, aclarando que sobre la base de la experiencia en este campo de entretenimiento es que he visualizado y examinado la reflexión que entrego, sin haber sido director, pero si muy cercano a su labor.

Claves
1-Que sea apasionado por el cine, es decir, que sufra de esa extraña enfermedad que Andrés Caicedo denominó “cinesífilis”, estando al tanto de la producción cinematográfica mundial, nacional y local; nutriéndose, y estando al día con publicaciones sobre el tema; asistiendo a festivales, seminarios y congresos para buscar espacios diversos y encontrar puntos de encuentro para posibles programas, retrospectivas y ciclos.

2-Que sea conocedor de las distribuidoras cinematográficas del país, amigo de sus administradores, algo básico para que un programa mensual se cumpla a cabalidad y no se le incumpla al público que llega convencido a la taquilla de la sala, y se encuentra en algunos casos, con la fatal noticia de que la película no llegó, y sigue en exhibición la que trae dos o una semana de presentación.

3-Tener y sostener una coordinación acertada con las personas encargadas de labores administrativas dentro de la institución a la cual hace parte la sala alterna, involucrándolos para que ayuden a solucionar problemas –recoger las películas, enviar solicitudes, hablar con los encargados de las distribuidoras-, no para que se los solucionen.

4-Ser aliado estratégico de otras salas alternas en la ciudad, la región y el país, encontrando opciones de distribución y programación que ayuden en ciertos momentos a solventar vacios en la oferta.

5-Ser un visitante asiduo al espacio de exhibición cinematográfica de la sala alterna para conocer los problemas existentes concernientes a la proyección –necesidades del operador con las maquinas que tiene a su cargo, estado de los rollos etc.-, preguntar en la taquilla el movimiento de entrada, ser un revisor de los aspectos que posibilitan la conformidad de los asistentes con respecto a las sillas, el aire acondicionado, los baños etc.

6-Escoger algunos días para visitar la sala alterna y hablar con el público asistente, puede ser a la entrada o salida, un ejercicio importante para conocer las opiniones sobre el filme exhibido, las quejas y elogios que se den, lo cual ayudará a mejorar sobre la base de su factor más importante.

7-Organizar actividades paralelas con respecto a las imágenes en movimiento: funciones al sector estudiantil, conferencias sobre la historia del cine, fundar o sostener un Cine club, publicar un folleto instructivo y en el mejor de los casos incentivar publicaciones de investigaciones con respeto al séptimo arte, etc.

8-Hacerse merecedor con el buen desarrollo de un proyecto, de una de las convocatorias que el Ministerio de Cultura otorga anualmente con respecto a la investigación, exhibición, y publicación del área fílmica.

9-Gestionar y organizar espacios que inviten al público a otros puntos de encuentro como son una biblioteca especializada de cine, y una videoteca fija donde el espectador escoja la película y se le ponga en el reproductor y televisor asignado.

10-Hacer prevalecer el funcionamiento de la sala para su uso básico concerniente a la proyección cinematográfica, sin alterar su libre desarrollo cuando el programa ya está asumido con antelación.

Un porcentaje de las salas alternas, teatros o cinematecas, asumen con decoro las diez claves antes expuestas, otras escasamente se acercan, y alguna ni siquiera llega al buen desarrollo de uno de los puntos. Sin embargo, es importante aclarar que el buen desempeño de una sala de cine alterna, esta mediada por una buena dirección y coordinación de cada uno de sus actos, teniendo el apoyo irrestricto de la dirección general, ya que en gran porcentaje estas salas pertenecen a una organización que se fundamenta con otras actividades, siendo el cine una de ellas.


Imágen: Público a la entrada del Teatro Colón de Cali en el estreno de la película "El Capitán de Castilla" -foto gloria- periódico Relator, oct. 2 de 1948

24.9.09

La Cinemateca la Tertulia y dos filmes sobre la Segunda Guerra Mundial


Por: Yamid Galindo Cardona.

Acaba de cumplirse 70 años del inicio de la segunda guerra mundial, acontecimiento histórico que ha servido para nutrir la pantalla gigante con innumerables puntos de vista, y puestas en escena que posibilitan conocer y no olvidar las injusticias humanas surgidas por las ansias expansionistas y de poder. Ya el profesor José María Caparros Lera nos entrego en su blog del mes de agosto, y con el titulo de “Filmografía Básica Sobre la II Guerra Mundial”, un listado muy importante que sirve de guía para aquellos interesados en el tema. También dos canales televisivos han emitido sendos trabajos de gran factura, se trata de National Geographic con su serie titulada Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial, documental de imágenes editadas con las nuevas tecnologías y a color de sus principales acontecimientos; por su parte History Channel, emitió la miniserie de dos capítulos titulada Hitler: El Nacimiento del Mal, la cual recrea la infancia, adolescencia y primeros triunfos políticos del líder alemán. Por lo anterior, sin ser ajeno al acontecimiento, y basado en mi experiencia como empleado de una Cinemateca, y programador de un Cine club, entrego en este escrito el comentario de dos cintas que fueron exhibidas en la sala del “Charco del Burro” donde actualmente se encuentra el Museo de Arte Moderno la Tertulia.

Con la fundación de la Cinemateca la Tertulia en los años setentas del siglo XX, se quiso tener una actividad más amplia y constante de exhibición cinematográfica, la cual ya venía dándose irregularmente en los teatros que existían en la ciudad de Cali bajo la forma de Cine club. A la par se busco mediante la compra y donación de algunas instituciones, crear un catalogo de filmes en diversos formatos: 35 mm, 16 mm, y betamax. La Cinemateca logro reunir un acervo de películas que por su contenido eran importantes, y de patrimonio inmaterial; sin embargo, no se previó que a futuro estas cintas se iban a deteriorar por su alto grado de combustión, ya que la gran mayoría estaban realizadas con el material a base de nitrato de celulosa, y por la humedad, calor y estrecho espacio en el que fueron ubicadas, por fuera de las normas técnicas de conservación, más del noventa por ciento se perdieron. Fue finalizando el decenio de los noventa e inicios de este nuevo siglo, que el olor insoportable a acido inundaba la cabina de proyección, razón por la cual, y a medida de precaución por un posible incendio, se hizo un barrido, algo doloroso, ya que el desfile de la cabina a la avenida Colombia para ubicar en un carro las innumerables latas oxidadas, significaban la perdida de un filme de la historia del cine, el cual iba a ser destrozado e incinerado.

Narro lo anterior porque dentro de las cintas que se “salvaron” de su destrucción total, estaba y tal vez ya no este, el filme del director austriaco Friedrich Christian Anton Lang -Fritz Lang- Los Verdugos También Mueren. El hombre del proyector u operador de cine -a propósito, un oficio en vía de extinción- de la Cinemateca la Tertulia, tuvo la buena idea de sacar las “latas” de esta película y darle mejor vida por medio de la moviola, y la corrección de algunas pegas con la cinta especial para ese trabajo, ubicándola en un espacio de mejor temperatura, con la posibilidad de algún día ser enhebrada en las maquinas de 35 mm. Sucedió que en la elaboración de uno de los programas mensuales del Cine club la Tertulia, propuse programar esta película como forma de darle movimiento y vida, en un ciclo conmemorativo al cumpleaños de la sala del museo, con la mala suerte que el día de su exhibición se fue la energía eléctrica cuando llevaba 15 minutos de iniciada, por lo tanto esperamos un tiempo para su regreso, pero después de una hora, ya la sala estaba vacía e inclusive lo estuvo hasta el día siguiente porque este servicio no llegó. Aplazamos su presentación para el sábado siguiente, en el mismo horario de las 4 pm, sin embargo como efecto de una tormenta eléctrica, ni siquiera logramos vender las boletas porque al igual que ocho días atrás, la energía eléctrica ya no estaba, y pero aún, la energía física fallaba ante el desgano. De los escasos 15 minutos de exhibición de este filme, me acuerdo la preocupación que tenía mientras la pasaba, por ese incesante salto que tenía en los proyectores, además de esa circulación sutil en la pantalla que seguro a los asistentes estaba mareando, labor que quedo inconclusa por lo comentado en anteriores líneas, y que seguro después de unos años sigue esperando su reflejo en la pantalla.

Presento a continuación la ficha técnica de la película del director austriaco, y unos breves comentarios.

Los Verdugos También Mueren –Hagmen Also Die- 1943
Director: Fritz Lang.
Intérpretes: Hans Heinrich von Twardowski, Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee, Nana Bryant, Gene Lockhart.
Guión: Bertolt Brecht, Fritz Lang, John Wexley.
Música: Hanns Eisler.
Fotografía: James Wong Howe.
País: Estado Unidos.
Genero: Drama bélico.
Duración: 140 minutos.
Blanco y negro.

Sinopsis: El asesinato de Heydick, apodado el «verdugo», un individuo a sueldo de la Alemania nazi, en las calles de Praga, desencadena toda una serie de detenciones indiscriminadas de los habitantes de la capital checoeslovaca. Pero el inspector jefe de la GESTAPO Grüber cree que entre los detenidos no figura su principal sospechoso, Svoboda, quien ha escapado del cerco policial merced a la ayuda prestada por Mascha Novotny. Precisamente, la joven checa sufre la pérdida temporal de su progenitor, el eminente profesor Novotny, acusado sin prueba alguna de participar en la conspiración para asesinar a Heydrick. Para averiguar la verdadera implicación del profesor Novotny y de otros presos de procedencia centroeuropea en el asesinato del «verdugo», Grüber cuenta con los informes facilitados por un «infiltrado», Emile Czaka, en el frente partisano.

Para Tomás Fernández Valentín, esta es una gran obra digna de ser destacada por dos razones: primero, por la colaboración de el famoso dramaturgo alemán Bertold Brecht, viejo amigo del realizador desde los tiempos en que ambos vivían en su Alemania natal y que a principios de los años cuarenta recaló brevemente en Hollywood, siendo su única contribución a la así llamada meca del cine; así como la participación de John Wexley, antiguo miembro del Partido Comunista Norteamericano quien luego fuera víctima de persecución durante la época llamada “cacería de brujas”. Desde el lado fílmico Fernández anuncia:

[…] Los verdugos también mueren puede considerarse una de las obras impomayores de su autor de la década de los cuarenta. La película, protagonizada por unos excelentes Brian Donlevy, Walter Brennan, Anna Lee y Gene Lockhart, es en más de un sentido un Lang en estado puro, donde se reconocen rápidamente personajes, escenarios y situaciones que sobre todo aquí, dada la ambientación centroeuropea del relato, retrotraen de inmediato los mayores logros de su primera etapa alemana: esos estrechos callejones de un pueblo sometido al yugo del nazismo, al imperio de un terror que acecha en cada esquina, donde todo el mundo parece vigilado y que, al mismo tiempo, te vigila, dominado por un poder secreto que opera en las sombras, guarda indudables ecos de la saga del Doctor Mabuse. Los verdugos también mueren es un relato sombrío y pesimista, que dramatiza la historia real del atentado de Reinhard Heydrich, un auténtico jefe nazi cuyo asesinato provocó un pavoroso baño de sangre entre la población civil de la zona entre Bohemia y Moravia, pero dejando escaso resquicio a la esperanza. Hay muchos momentos que hacen grande este impresionante fresco humano donde se abordan, con notable escepticismo, cuestiones como la política como arma de represión, las falsas apariencias, la traición y la dignidad, pero vale la pena señalar, siquiera de pasada: las secuencias inmediatamente posteriores al atentado contra Heydrich en las calles del pueblo, que transmiten una extraordinaria sensación de angustia; el momento en que Svoboda (Donlevy) cena con los Novotny, aprovechando la complicidad de la joven Nasha (Lee) y ante la mirada escrutadora, comprensiva, del padre (Walter Brennan, extraordinario como siempre); y un formidable clímax en el que el traidor a su patria cae abatido por las balas de aquellos a quienes ha servido.

Ser miembro de un Cine club te posibilita programar e influir sobre ciertos ciclos que directamente te interesa ver. Igualmente se debe tener conocimiento del espacio donde exhibes, en aspectos tan básicos cómo las maquinas de proyección, en el caso de la Cinemateca la Tertulia existen tres formatos: 35 mm., 16 mm., y videobeam, precisamente este último es el más utilizado por la posibilidad de acceder al DVD y ver obras del cine mundial que antes solo podían observarse en pequeños círculos de coleccionistas. Traigo a la memoria estas maquinas porque precisamente, ante el uso esporádico que se la daba, y debe darse actualmente a los proyectores de película de 16 mm., se me ocurrió proponer un ciclo en este formato accediendo al catalogo de cine alemán y europeo que el instituto Goethe en Colombia posee en su bodegas, escogiendo directores reconocidos entre los que se encontraban Fasbinder, Herzog, y Agnieszka Holland, precisamente esta última es la directora de la segunda película exhibida con motivo del acontecimiento histórico vivido a mediados del siglo XX.

Polaca de nacimiento, empezó su carrera cinematográfica en los setentas, participando como asistente de dirección de Andrzej Wajda en la película Danton del año 1982; igualmente le colaboró a Krzysztof Kieślowski en el guión de una de las cintas dedicada a los tres colores de la bandera francesa titulada Azul. En nuestro país es recordada por filmes como Oliver, Oliver -1992-, El Jardín Secreto –The Secrete Garden, 1993-, Vidas al Límite –Total Eclipse, 1195-, y Washington Square -1997-. La película sobre la Segunda Guerra Mundial que se exhibió en 16 mm., y que tuvo mejor suerte que la ya reseñada y dirigida por Fritz Lang, se titula Hitlerjunge Salomón –Joven Hitleriano Salomón-, en Latinoamérica se conoce con el titulo de Europa Europa. De esta cinta recuerdo la lucha por sobrevivir de su protagonista quien por sus habilidades en el idioma alemán y ruso, logra colarse de la muerte en momentos claves; también la angustia permanente que vive por ser un hombre judío y circuncidado, algo que le evita querer a una joven bastante comprometida con el orden constitucional que impera en su país, con una escena bastante dolorosa que involucra su pene y el afán por evitar que descubran su gran secreto; pero esta obra cinematográfica nos entrega una escena básica y ejemplar, donde el joven Salomón esta involucrado, se trata de una clase de adoctrinamiento sobre como es la raza aria y los defectos de un judío, con la mala suerte de ser él centro del ejemplo, y con la buena suerte de salir avante; a continuación presento los diálogos de esta parte:

Salón de clase
–entra el maestro y dice-
-¿Cómo reconoces a un Judío?
Los estudiantes responden con la pregunta…
Muy simple, dice -además de llevar su relato con gesticulaciones y el breve ruido de sus estudiantes-. La composición de la raza Judía es radicalmente diferente de la nuestra. El Judío tiene una frente amplia, nariz de gancho, la cabeza aplanada por detrás, orejas que sobresalen, y caminan como simios. Sus ojos son evasivos e ingenuos. El nunca te mira a los ojos. El mueve sus manos compulsivamente, hace gestos salvajes. El te sonríe. Pero en el minuto que te distraes, ¡él salta hacía tu cuello! –literalmente el maestro coge de su cuello a un alumno bastante asustado-.

-Prosigue, pero su tono de voz cambia…
El hombre nórdico es la gema de esta tierra, el ejemplo más brillante del regocijo de la creación. El no es sólo el mejor dotado, sino el más hermoso. Su cabello es claro como el trigo maduro, sus ojos son azules como el cielo de verano, sus movimientos son armoniosos, su cuerpo es perfecto. La ciencia es objetiva, incorruptible. Como ya he dicho: entiendan las diferencias raciales meticulosamente y ningún judío los engañará jamás.

-El profesor llama a Salomón, asustado se dirige a su encuentro, luego, cogiéndolo del brazo lo ubica frente a sus compañeros y saca un instrumento de medición antropométrica, mide su rostro, la distancia entre la nariz y el mentón, mide su cabeza, y dice:
Los ojos…, estudien su cráneo, su frente –cogiendo su cabeza y girándolo-, su perfil. A través de varias generaciones, la sangre de sus ancestros se mezcló con la de otras razas pero uno aún puede reconocer sus características distintivas Arias. Por esta mezcla vino la raza Báltica del Este. Tú no perteneces a la más noble raza del pueblo alemán, pero eres un auténtico Ario.

La escena magistralmente realizada, tiene la capacidad de hacernos cómplices de Salomón, y sufrir lo que él sufre, para luego, como él lo hace notar, poner cara de satisfacción y “tragar saliva”, ya que pasa la prueba a la que es sometido. Luego de recrear parte de este film, presento a continuación la ficha técnica.

Joven Hitleriano Salomón –Europa Europa 1990-
Director: Agnieszka Holland.
Interpretes: Salomón Perel, Marco Hofschneider, René Hofschneider , Piotr Kozlowski.
Guión: Agnieszka Holland, Paul Hengge.
Fotografía: Jacek Petrycki.
País: Alemania y Francia.
Genero: Drama bélico
Duración: 113 minutos
Color

Sinopsis: Salomón, un chico judío, es separado de su familia durante los primeros días de la segunda Guerra Mundial y acaba refugiado en un orfanato soviético. Cuando los alemanes invaden la Unión Soviética, el orfanato es destruido y Salomón cae en manos del «enemigo», como sabe hablar ruso se convertirá en el interprete del escuadrón. Para sobrevivir se hace pasar por un huérfano ario alemán. Pronto le hacen figura del regimiento y por casualidad se convierte en héroe de guerra; como compensación es llevado al corazón de la Alemania nazi formando parte de las juventudes hitlerianas. En su empeño por la supervivencia Salomón interpreta con tanta convicción su papel que su propia identidad está en peligro. Basada en la historia real de Salomón Perel.

Días después de programar esta película, se me ocurrió hacer una exhibición privada para los estudiantes del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, cita a la cual muy pocos asistieron a pesar de los carteles, perdiéndose de una gran obra, y quedando solo para aquellos que asistieron y luego a la salida pudieron hablar, comentar y criticar lo visto con la brisa y el río Cali como telón de fondo.

He querido transmitir un poco de mi experiencia con dos cintas que tocan la temática de la Segunda Guerra Mundial, cruzando algunos hechos particulares de mi vivencia en la Cinemateca del Museo la Tertulia, dejando la invitación abierta para que cada lector acuda a su memoria o consiga una obra que relate y adapte este hecho histórico, las cuales abundan en el mercado, algunas bibliotecas especializadas, y tal vez en la cartelera; ¡ah!, y recuerden: Un amante del cine es aquel que cuando le dicen que una película es mala, la ve, para poder darse cuenta si verdaderamente es mala; es decir, hay que verlas todas, esa es la realidad de un verdadero cinéfilo.
Fuentes
http://caparroscinema.blogspot.com/
http://www.cinearchivo.com/site/Fichas
http://www.baketik.org/index.php/es/videoteca-abierta-de-arantzazu/190-europa-europa

16.9.09

Las columnas de opinión, y la polarización de sus lectores en los periódicos virtuales


Por: Yamid Galindo Cardona.

Los periódicos inicialmente se convirtieron en un medio para civilizar la población que podía acceder a su lectura, que era poca e involucrada en las esferas de poder. Desde la escritura publicada se lanzaban directrices políticas, se asumían posturas y críticas al diario vivir en torno a la moral, la religión, higiene y las buenas maneras que el ser humano debía tener. Con la prensa escrita se atacaron gobiernos o se defendieron, inclusive, los mismos gobernantes, eran de afiliación o dueños de uno de esto órganos de expresión, lo cual significaba tener a favor un medio para vanagloriar sus actividades; o sus oponentes, dueños igualmente de un periódico, dedicarse a los improperios. Con el tiempo, y avanzando la tecnología para la impresión de papel con el “reguero de tinta” convertido en documento, la edición y organización varió, involucrando otras noticias, publicando cuentos y novelas clásicas por partes, además de consolidarse la columna de opinión, la cual ha sido y será, una fuente de información que nos pondrá en acuerdo o no con su contenido.

Con el pasar de los años, los periódicos ampliaron esta sección con invitados de diversas corrientes sociales y culturales, una forma de seguir educando bajo otros parámetros en el acontecer nacional y su día a día, involucrando análisis políticos, literarios, cinematográficos, psicológicos, religiosos etc. Puntos de opinión que a veces encontraban replicas dentro o fuera del medio de comunicación; inclusive con un espacio para los lectores y sus cartas, comentando algún aspecto de su publicación, casi siempre una columna de opinión. Con la aparición de la plataforma o red que denominamos internet, los medios de comunicación fueron los más beneficiados, y la posibilidad del instante noticioso se dio. El periódico virtual hizo que desde cualquier lugar del mundo los emigrantes regados en el orbe, pudieran acceder al acontecer nacional de su país, e inclusive con la posibilidad de leer extras que son puestos en la red inmediatamente se suceden. Las épocas cambian, y los medios también, lejos estamos de los envíos por ultramar de las últimas noticias de la Nueva Granada en su periódico oficial, para que la monarquía española supiera de su colonia, e igual de los envíos vía aérea con un día de retraso; ahora el presente inmediato esta al alcancé de un ordenador, y la información es universal, logrando acceder a varios rotativos con noticias nacionales, regionales y locales, que más se puede pedir.

Los lectores virtuales tienen la ventaja que los lectores normales no poseen cuando lo leen en físico o papel; se trata de opinar sus emociones en torno a lo leído en una columna de opinión, haciéndolo con la inscripción de sus datos personales o con seudónimos. Los mensajes que allí encontramos están dirigidos al apoyo o no, de quien escribió, con razonamientos inteligentes, grotescos, absurdos, y ofensivos, quizás este último el más común de todos. Si se hace el ejercicio, encontramos la seguidilla de respuestas que le hace un lector a otro, asunto que va tomando tonalidades violentas en algunos casos, y salidas de cualquier proporción que una discusión sensata podría tener; lo anterior, es el reflejo de la actual situación política que vivimos –asumiendo que precisamente lo que narro se da en los escritos de opinión social y política- con una polarización extrema donde parece los opuestos son irreconciliables, tanto así, que si estuvieran al frente cara a cara, pasarían a las manos o armas. ¿Por qué sucede esa disputa? La respuesta vendría de la decadencia de nuestras instituciones en todas sus instancias, de los encargados de dirigirlas, con más desaciertos que aciertos, y de la intolerancia que nos acoge en diversos espacios. Hay que advertir que los escritores están bajo la regla de la responsabilidad individual y no grupal de quienes dirigen un periódico, es decir que lo que escriben no necesariamente corresponde a lo que piensa el comité editorial; por eso la necesidad de que los diarios posean una gama de columnistas de diversas “tonalidades” para equilibrar el estado de opinión; también hay que anunciar que algunos con su pluma “destilan veneno” y la objetividad la dejan por el piso, algo que el más analítico de los lectores debe identificar para no caer en el juego desinformativo, y así crear su juicio sobre lo leído, escuchado, y en algunos casos visto.

Es innegable que leer virtualmente los periódicos es una ventaja que tenemos aquellos que no accedemos a una suscripción, o nos falta el dinero para comprarlo; así como la posibilidad de estar cerca de lo que sucede en el país cotidianamente, cuando somos visitantes del mundo. Recordando que actualmente tenemos abierta esa opción de escribir lo que sentimos cuando leemos un documento que nos concierne, informando que siempre está bajo la línea de un interés particular. En conclusión, Colombia es un país de noticias constantes, enfocadas en gran porcentaje al acontecer político y al conflicto interno, en un segundo orden a las noticias deportivas, y en menor medida a nuestras expresiones culturales; en esa misma directriz encontramos a los columnistas con sus temas, por eso la facilidad de identificarlos cuando se es un lector responsable; además por lo explicado en las anteriores líneas, la importancia de la prensa cobra un valor invaluable como fuente de investigación en las Ciencias Sociales, algo que sociólogos e historiadores saben aprovechar y explotar al máximo para complementar una pesquisa, análogamente es un gran árbol de frutos que lleva muchos años alimentando las posibilidades de dilucidar nuestro pasado, claro está, con la responsabilidad de cotejar, analizar, y criticar esa noticia que nos entrega, punto alto que debe aplicar cualquiera que se acerque a su contenido.

12.9.09

Profesión: Cineasta


Por: Yamid Galindo Cardona.

En el primer trimestre de 1946, el periódico regional Relator impreso en Cali, publicaba un aviso publicitario que decía en su titulo Aprenda Cinematografía, y a renglón seguido informaba: “Si usted es aficionado o desea iniciarse en la Cinematografía Nacional, ya sea como amateur o profesional, aproveche la brillante oportunidad que le ofrece el “INSTITUTO CINEMATOGRAFICO ARGENTINO”. Inscríbase en el curso “Técnico Cinematográfico” que se dicta por correo y llegará a ser un experto en las distintas especialidades de la industria fílmica como ser: Directores, Argumentistas, Camaramen, Técnicos de Laboratorio y Sonido, Editores de Films, Dibujos Animados. Pudiendo al mismo tiempo concurrir a nuestros estudios e intervenir en clases orales y conferencias, certámenes y concursos…, GRATIS!! Obsequiamos a todos nuestros alumnos con un proyector cinematográfico de calidad para realizar funciones familiares. Solicite sin compromiso nuestro folleto titulado “El cine a su alcance” y matricula para inscribirse, a nuestra dirección postal CASILLA DE CORREO 243, Buenos Aires. Adjuntando el presente aviso”. La publicación hace parte de una seguidilla de cursos, que con los años posteriores encontraríamos en las páginas de la prensa con ofrecimientos de diversos oficios enseñados por correo, algo que podríamos constatar hasta la década de los ochentas del siglo XX, inclusive en los comics, que en sus contraportadas ofrecían estos servicios e invitaban al lector para que se apuntará.

Para la época en que sale el aviso de prensa, el cine hecho en Colombia no sumaba más de treinta producciones, y recién habíamos cambiado del cine silente al sonoro. Teníamos un antecedente con el cine oficial a través de la Extensión Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Educación, que venía desde inicios de los cuarenta sustentado en las llamadas Escuelas Ambulantes, idea que no prospero. Las películas mexicanas y argentinas inundaban nuestras salas; y el cine norteamericano, como efecto de la postguerra, empezaba su monopolio expansivo en Latinoamérica, ubicando en las principales capitales sucursales de las productoras cinematográficas.

El anuncio pudo haber entusiasmado a algún ciudadano caleño para entrar en el curso, o fue la posibilidad de acceder a un proyector para simplemente filmar las diversas escenas familiares. Igualmente significa que el cinematógrafo tenía cierta influencia cultural dentro de la población como medio de entretenimiento, algo comprobable con la gran cantidad de cines que existían en el periodo, con el Circuito de Cine Colombia los teatros: Colombia, Rivoli, Alameda, Roma, Rialto; más los teatros independientes Isaacs, Cervantes, Colon, Bolívar y Sucre; diez salas que ofrecían un programa amplio que se volvía itinerante en algunos casos, espacios públicos que influenciaron la vida cotidiana de una ciudad en pleno desarrollo, y que ya traía cierta influencia con la realización cinematográfica. Por lo anterior, a través de la tradición oral, si fuera posible encontrar a una persona sobreviviente del periodo, y con la capacidad económica para acceder a un curso de cinematografía por correo, podríamos desentrañar los conocimientos adquiridos, las filmaciones hechas, y porque no, las participaciones en años posteriores en producciones documentales y de ficción que se hicieron en la comarca.

En los años sesentas y setentas con la aparición e influencia de los cineclubes, la afición por el cine se fue incrementando, surgiendo estudiosos y críticos de este arte, además de individuos que salieron del país a estudiar cinematografía y otros que lo asumieron con experimentos documentales y afiliaciones a casas publicitarias en la ciudad y el país; este efecto trajo un auge importante de trabajos que al día de hoy hacen parte de nuestra historia del cine colombiano, recordando el inacabado film Angelita y Miguel Ángel codirigido por Carlos Mayolo y Andrés Caicedo con el auspicio de Ciudad Solar; Oiga Vea de Luís Ospina y Mayolo en contraparte al cine oficial de los Juegos Panamericanos celebrados en Cali en 1971, y Agarrando Pueblo finalizando la década de los setentas. Pasando a los ochentas, para consolidarse eso que conocemos como el grupo de Cali o Caliwood, que involucro a otros entusiastas como Oscar Campo que al día de hoy sigue vigente y ha correspondido con su conocimiento a muchos estudiantes desde la academia en la Universidad del Valle y su Escuela de Comunicación Social.

La profesión de cineasta es una actividad consolidada en nuestro espacio a través del oficio de unos pocos, y aplicada desde el ámbito académico para su creciente afición; tiene gran connotación en la actualidad por el interés del Ministerio de Cultura y la Dirección de Cinematografía de consolidar este arte con apoyos financieros en convocatorias y participaciones en festivales internacionales y nacionales, precisamente vivimos una ola de encuentros que incrementan el área de acción para que nuevos y experimentados cineastas presenten sus realizaciones y así obtener a través de la exhibición la aprobación o no de su proyecto. Igualmente, se debe recordar qua la Ley de Cine que nos rige, es bastión de lo que vivimos actualmente en nuestro país con respecto al cine nacional, recordando que en los últimos años hemos visto en nuestras carteleras un sinnúmero de producciones de ficción y documental, ganadoras de premios internacionales, y con gran perspectiva hacia el futuro de la industria, en la cual han convergido lo privado y público en unísono, ejemplo actual de nuestra cartelera la cinta La Pasión de Gabriel de Luís Alberto Restrepo, y la buena acogida que ha tenido en el Festival de Venecia la obra del caleño Jorge Navas titulada La Sangre y la Lluvia.

Escuche por ahí que la profesión: cineasta, esta de moda, tenemos una gran cantidad de jóvenes que se preparan en universidades nacionales y extranjeras, sobretodo Argentina, país que parece se ha convertido en el segundo hogar de muchos nacionales que han salido por las posibilidades que ofrece el estado del extremo sur en aspectos académicos, costos y menos trabas en cuestiones de admisión a sus centros de estudio. Entonces, tendremos a futuro, una gran generación de cineastas, aquellos que seguirán el derrotero con nuevas historias que involucren lo particular de la psiquis humana, o nuestro trasegar cultural, político y social, una necesidad de poder contener con las imágenes en movimiento la realidad actual, tal vez para que no olvidemos y tengamos algo que mostrar a futuro.

27.8.09

Fotos no santas


Por: Yamid Galindo Cardona.

En la edición del periódico El Espectador del día 22 de agosto de 2009, el columnista Iván Cepeda Castro hace mención al pedido que el Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado seccional Sucre le hiciera al gobernador de este departamento para sacar de la galería fotográfica de ex gobernadores, a ciertos personajes que patrocinaron e hicieron parte del ala política de los paramilitares, caso particular los “insignes patriotas” Salvador Arana, Erick Morris, Jorge Anaya y Miguel Ángel Nule Amín; pedido que no fue aceptado por el Gobernador Jorge Barraza, esgrimiendo que esa “es una galería para que la gente recuerde quienes fueron sus gobernantes” y que “no le veía mayor fundamento para resarcir el daño de las víctimas”. El columnista agrega que ese tipo de exaltaciones son una grave ofensa a las víctimas y la sociedad, además que las condenas y la prohibición de participar en funciones públicas son insuficientes, siendo necesario las medidas “simbólicas que impidan que en el futuro esos mismos personajes, o sus aliados, puedan reeditar los métodos que les han permitido establecer sus posiciones e influencia en el Estado”. Finalmente, Cepeda invita a las víctimas y organizaciones para que adelanten medidas similares en otros espacios de nuestro país, evitando así exaltaciones y homenajes de personas que han participado de acciones encaminadas a crímenes de lesa humanidad.

El artículo citado me recuerda la época en que obligadamente fui llevado al ejército nacional, más, por tratarse de una “zona roja” como Florencia Caquetá, así hubiera sido bachiller. Y recuerdo que en medio de la instrucción de recluta nos obligaban a memorizar y aprender los nombres del Presidente de la República, el Ministro de Defensa, y cada uno de los altos mandos militares, además de llevarnos al “quemando central” –como decía Jaime Garzón- para mostrarnos la galería de fotos de los comandantes que habían pasado por ese brigada, además de los actuales representantes del gobierno nacional; lo que lleva a preguntarme: ¿Cuántos de esos personajes amparados en un uniforme, cometieron delitos que nunca fueron conocidos e investigados, bajo planes por fuera de la legalidad en periodos como por ejemplo el estatuto de seguridad del presidente del corbatín llamado Julio Cesar Turbay Ayala? Seguro, en algunos cuarteles, todavía se exhiben las fotos de militares de alto rango que actualmente están en el banquillo de los acusados; seguro, se mantendrán allí, ya que los nuevos soldados, suboficiales y oficiales, necesitan de estos “grandes defensores” de la soberanía nacional para remedarlos con sus ejemplos.

Algunas cinematografías han contextualizado algún periodo donde un hecho particular los marcó, ejemplo el cine español post era del generalísimo Franco, donde encontramos escenas que recrean este período, como la enseñanza en una escuela o colegio, ubicando la foto del dictador y muy cerca un crucifijo, símbolo de la unión del estado con la iglesia; sin embargo, sabemos que el oscurantismo de este periodo en España fue nefasto en cuanto a las libertades individuales y civiles, pero nos dice que con esta imagen del general expuesta, se quiere significar que él era supremo sobre las instituciones. Igual sucede en cintas que nos muestran la Alemania Hitleriana o la Rusia Estalinista, situando en escena algunos espacios donde están expuestas las imágenes de los líderes de estas naciones confrontadas en una guerra mundial. Los ejemplos van dirigidos a explicar que el retrato de un líder, gobernante, presidente, rey, cualquiera sea su ideología política, está determinado a la memoria colectiva e individual de quien o quienes la observan, indicando que ese personaje rige un espacio bajo sus decisiones; en algunos casos sabemos que ese retrato saldrá de ese espacio para ser reemplazado, o por el contrario ese retrato tomara su propia forma en la pared porque no sabemos cuando será cambiado.

Visitando una oficina del estado, vi que en uno de sus espacios de espera está exhibida la imagen de nuestro presidente de turno que comenzó su octavo año y espera se le cumplan sus rezos y ofertas para otros cuatro, esta foto que ha sido en muchos casos retocada por sus contradictores con fines burlescos y bastante políticos, se mantiene vigente, y tal vez ya este atornillada y detrás de ella una gran sombra convertida en lunar con respecto al color general de la pared donde esta ubicada. Álvaro Uribe posa entonces en traje con corbata roja, de pie y con el brazo derecho sobre una silla, y su mano izquierda sobre este; si estuviera al contrario, algún izquierdista de extrema se atrevería a decir que Uribe agarro su brazo izquierdo con la derecha para dejar claro quien tenía el control ahora, y hacía quien va dirigido todo su proyecto; se nota igualmente que las canas no han hecho mella en él, y que su remolino de pelo sigue intacto, así que a pesar de que veamos en los medios a un Uribe bastante canoso y cansado, sus fotos institucionales lo entregan joven y de mirada tierna. La tradición de tener nuestros gobernantes expuestos con su foto institucional no cambiará, hace parte de la egolatría con claros antecedentes en los bustos, estatuas y retratos, así sepamos que algunos no fueron dignos de tan semejante homenaje a la posteridad; esa foto de Uribe, así percibamos o se le compruebe sus relaciones no muy acertadas con la extrema derecha, se mantendrá en la galería de los gobernantes colombianos, así como se mantiene por citar algunos, la de personajes tan nefastos como Laureano Gómez o Turbay Ayala.

La denuncia hecha por el Movimiento de víctimas de crímenes de estado en el departamento de Sucre, es el primer paso para sentar un precedente importante en nuestro país, lo difícil será llegar a jurisprudencias que obliguen a las instituciones sacar de las galerías fotográficas aquellos seres humanos que cometieron delitos contra comunidades bajo el asesinato y el desplazamiento forzado; más difícil será llegar a los cuarteles y exigirles a los castrenses que bajen a los coroneles y generales de ese pedestal. La memoria siempre estará relacionada con la historia, sin ella, no podríamos reconstruir nuestro pasado en los procesos que reconocemos de corta, media y larga duración; la memoria posibilita que no olvidemos, y eso, en países como Colombia con sus conflictos, hechos sociales y culturales, es básico, ya que la historia se construye día a día y la memoria se aplica como base de funcionamiento de los hechos, y tal vez con una foto, así sea de nuestro verdugo, estamos sustentando y denunciando el acto cometido, así sea de lesa humanidad.


Ver: http://www.elespectador.com/columna157387-fotografias-de-los-parapoliticos.
Imagen: http://img185.imageshack.us/i/militarsaludandomn8.jpg/#q=militares colombianos

25.8.09

Cine silente colombiano


Por: Yamid Galindo Cardona.

Ha salido para su difusión la colección de Cine Silente Colombiano bajo la responsabilidad de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, institución que ha conseguido, recibido y restaurado desde la década de lo ochentas del siglo pasado, nuestro patrimonio cinematográfico primitivo con apoyo estatal y privado. Noticia importante que los aficionados a nuestra imágenes en movimiento sabrán apreciar, y de seguro resguardaran en sus archivos personales, algo imposible unos años atrás, y que se posibilita con la actual tecnología. Los que puedan acceder a esta recopilación, seguro conseguirán un material invaluable donde encontraran algunas obras de ficción y documentales, validas para reconocer nuestra sociedad colombiana en algunas regiones del país, con algunas de su tradiciones y costumbres.

En la presentación de esta colección, la directora de la fundación nos entrega la siguiente información, necesaria para comprender el contenido y algunos de los cambios que se han realizado en los filmes:

[…] Reúne está colección un conjunto formidable de diez discos que incluyen la totalidad de lo que ha llegado a la Fundación, del legado de la Cinemateca Colombiana que presidió Hernando Salcedo Silva de las películas silentes de 1924-1926, que herederas de la inspiración en obras literarias o teatrales y otras con su sello propio hacen alusión a hechos históricos o de ficción, algunos registros noticiosos, documentales y crónicas sobre la producción, distribución y promoción del oficio cinematográfico…, Para ofrecer está colección que dará a conocer la titánica labor de los pioneros del séptimo arte en Colombia (llámense Di Doménico o Acevedo) se han aunado los esfuerzos de los funcionarios que han logrado la restauración de las películas originales en laboratorios o filmotecas de otros países con el apoyo de entidades nacionales e internacionales, resultado de una profunda investigación, compaginación editorial, edición electrónica que rescata la calidad técnica y acompañamiento musical especialmente creado para la versión restaurada por reconocidos compositores, con el objetivo de sensibilizar al público sobre la naturaleza y la dimensión estética de está historia cargada de información y emoción que bien merece que se preocupen de su conservación, para no solo recordar la historia sino hacer historia. -Myrian Garzón de García, directora FPFC-

A continuación presento el listado de películas que trae esta compilación:

1-Garras de Oro
Dirección: P.P Jambrina
Productor: Cali Films
1926/56 min/Blanco y negro/35 mm/ficción/Silente

2-Manizales City
Dirección: Félix R. Restrepo
Productor: Manizales Films Company
1925/52 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

3-Bajo el Celo Antioqueño
Dirección: Arturo Acevedo Vallarino
Productor: Compañía Filmadora de Medellín
1925/124 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

4-Alma Provinciana
Dirección: Félix Joaquín Rodríguez
Productor: Félix Mark Film
1926/126 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

5-Archivo Histórico Cinematográfico de los Acevedo
Dirección: Juan Carlos Arango Espitia
Producción: Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano
1915-1933/32 min./Blanco y negro/35mm/Registros documentales y noticieros/Silente

6-La Tragedia del Silencio
Dirección: Arturo Acevedo Vallarino
Productor: Casa Cinematográfica Colombia
1924/26 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

7-Madre
Dirección: Samuel Velásquez
Productor: Manizales Film Company
1924/21min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-Aura o las Violetas
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1924/18 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

8-Como los Muertos
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1925/12 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-1897 – 1937, Cuatro Décadas del Cine Colombiano
Dirección: Juan Carlos Arango Espitia
Producción: Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano
2006/21 min./Blanco y negro/Video/Crónica

9-El Amor, el Deber y el Crimen
Dirección: Pedro Moreno Garzón y Vicenzo Di Doménico
Productor: Sociedad Industrial Cinematográfica Latinoamericana (Sicla)
1926/28 min./Blanco y negro/35mm/Ficción/Silente

-En Busca de María
Dirección: Luís Ospina y Jorge Nieto
Productor: Claudia Triana, Jaime Cifuentes, y Diego Rojas.
1985/ 16 min./35 mm./Documental

Actualmente el cine colombiano vive un periodo especial por la cantidad de producciones que están saliendo, participando en festivales internacionales, y teniendo cierto éxito que nos pone en el ámbito internacional como un cine en franco crecimiento y con mucho futuro; lo anterior, ha sido posible por la gestión acertada del Ministerio de Cultura y su Dirección de Cinematografía, Proimágenes en Movimiento y el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, tal vez una inversión diferente que este gobierno de turno con casi ocho años de mandato ha posibilitado. Saliéndonos de las divergencias que las políticas del “señor del palacio” propone y pone en práctica en nuestro país con un alto presupuesto dedicado al conflicto interno, y con “bases” de dudosa presencia, lo poco que llega a la cultura colombiana oxigena nuestro panorama social, claro está, como muchas áreas de conocimiento y expresión, se quedan en un reducido número de personas que llegan, conocen y se nutren con los resultados del factor cultural en nuestra tierra.

El catalogo de cine silente colombiano hace parte de esa mínima inversión a la cultura cinematográfica colombiana, seguro más adelante tendremos otra colección de esas películas que la Fundación patrimonio Fílmico Colombiano ha restaurado, acción que los interesados en nuestro cine sabremos valorar y disfrutar como en la actualidad lo hacemos.



29.7.09

El Che Guevara y una canción titulada McGuevara’s o CheDonald’s


Por: Yamid Galindo Cardona

Pancartas, banderas, camisetas, poemas, calcomanías, canciones, tangas, calzoncillos, zapatos, pantalones, collares, pinturas, botellas de licor, manillas, gorras, cigarrillos, películas, biografías, grafitis, plazas, frentes guerrilleros, trasformado en Jesús, en calavera como expresión de muerte, y cualquier objeto y uso que se le ocurra, esta dentro de las posibilidades de tener a Ernesto Guevara más conocido como el Che, como símbolo de lucha o motivo de explotación publicitaría. Lo anterior posibilito que una tarde en la biblioteca de la universidad donde estudié, y mientras descansaba de la lectura, decidiera contar el número de personas que entraban a la sala con alguna camiseta, gorra, manilla o cualquier otro objeto de uso visible, con la imagen del Che Guevara; inmediatamente se me ocurrió que sería una buena pesquisa indagar sobre la historia, uso y abuso de esta fotografía, para presentarla en algún evento académico dentro o fuera de la institución. Inclusive invite a un amigo de acento costeño radicado en nuestra “sucursal del cielo” y muy pronto en mejores y “buenos aires”, a que trabajáramos juntos recopilando imágenes y elaborando los puntos a indagar, propuesta inacabada porque los dos seguimos por caminos y espacios diferentes. Sin embargo, algo quedo hecho, la primera actividad que realicé fue un sondeo con personas que portaran al Che estampado, les preguntaba si sabían quien había tomado la foto, en que fecha, y cuando había sido expuesta por primera vez, y todos, con un gesto bastante inconforme, respondieron negativamente, y seguro salieron apurados para indagar sobre lo que portaban en sus cuerpos, y así comenzar a tener bases solidas del personaje en mención. Por lo anterior, es importante presentar la historia oficial de una foto emblemática que muestra un personaje idolatrado, odiado, querido y llevado a los bordes extremos de la opinión, a través del escritor cubano Jaime Sarusky, a propósito de un catalogo fotográfico titulado “Diario de una Revolución” del fotógrafo Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda:

[…]Uno se pregunta si a caso Korda tenía conciencia de que esas fotos de Fidel o Camilo Cienfuegos trascenderían el instante en que fueron tomadas. Pero Korda es franco y responde que no tenía conciencia de ello, ni lo había pensado. “¿Ni tampoco cuando haces la famosa foto del Che Guevara, el 5 de marzo de 1960 en los funerales delos que murieron en el sabotaje al vapor La Coubre en el puerto de la Habana?”. “Tampoco”, responde. “Del Che no hice muchas fotos. Esa que yo llamo Guerrillero Heroico, la hice sin que él se diera cuenta. Yo estaba situado a unos 8 o 10 metros de la tribuna donde Fidel Castro explicaba los pormenores de la explosión del barco. Mi cámara tenía un lente semitelefoto. De repente me percato que el Che se acerca a la baranda de la tribuna, donde también se encontraban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir y tú Sarusky, que les traducías el discurso. Lo recuerdo bien porque ahí están también las fotografías.
Hasta ese momento el Che se había mantenido en un segundo plano y Korda no lo podía ver desde donde estaba situado. Pero si observó que se asomó a contemplar el río de gente que inundaba la calle 23. Entonces pudo tirarle uno y después otro negativo. Nada más porque se retiró inmediatamente. Apenas permaneció allí en la baranda medio minuto, el tiempo exacto para tirar las fotos. Cuando reveló el rollo en su laboratorio, por la noche, Korda pensó que era una buena foto del Che. Llevó al periódico Revolución todas las fotos que reveló del acto. Se publicaron las de Fidel pronunciando el discurso y de Sartre con Simone de Beauvoir en la tribuna, sin embargo, no se publicó la del Che.
Con esa fotografía, sin lugar a dudas, la más famosa y la más difundida y reproducida de la historia, ocurre el extraño fenómeno de que en el momento en que la hace no se le dio mayor importancia. Pero siete años más tarde, en la muerte del héroe convertido en mártir en Bolivia la imagen alcanza otra dimensión la de una nueva mística: icono imagen sagrada, objeto de culto y devoción en los lugares más increíbles de la tierra. La estampa de ese Che impresiona por su adustez, su hieratismo. Es un Che que esa mañana fresca y gris de la Habana, por no decir fría, se ha subido el zipper de su jacket negro y verde olivo hasta el cuello y sigue tocado con su conocida boina negra con la estrella dorada en la frente. Pero su expresión es de una irritación, una cólera reconcentrada, seguramente pensando en las víctimas del sabotaje y en los autores del mismo. Y esa referencia y esa relación con la muerte está reflejada en la intensidad y profundidad de la mirada, en la fuerza de su expresión, provocada originalmente por la tragedia y que culminaría diseminándose por todos los rincones como un santo contemporáneo, un mito, encarnación de la rebeldía rubricada igualmente en tragedia.
Por intermedio de Haydée Santamaría, heroína de la revolución, a quien Korda le había obsequiado una copia de la foto del Che, Giangiacomo Feltrinelli, el conocido editor italiano, visitó el estudio de Korda un día de 1967, cuando el Che aún mantenía activa la guerrilla en la selva boliviana. Feltrinelli le entregó a Korda la nota de Haydée que decía: “este amigo italiano anda buscando una foto del Che que el guste. Enséñale la tuya”. Korda no tuvo que mostrársela porque la tenía colgada en su estudio. A Feltrinelli le gustó y le pidió que le hiciera dos copias. Cuando Korda se las entregó al día siguiente preguntó cuánto costaban pero el cubano le dijo que se las obsequiaba. El regresó a Italia y guardo la foto. Pero dos o tres meses después asesinan al Che en Bolivia y de inmediato mandó a imprimirla en un cartel de un metro por setenta. Ahí es que se hace famosa en el mundo. Se dice que se vendió un millón de ejemplares en seis meses.


El fotograma original del “Guerrillero Heroico” tiene dos elementos que fueron sacados de la imagen que conocemos en la actualidad: primero, al lado izquierdo del Che, las hojas de una palma; segundo, a su lado derecho, el perfil del filosofo Jean Paul Sartre. Como ocurre con la mayoría de las obras de arte y sus artistas, esta foto se popularizo al conocerse la muerte del Che, y fue asumida por los movimientos de izquierda política como un emblema de su lucha, pero tan popular se hizo, que con el trasegar de los años su vulgarización paso a extremos inimaginables, hasta el punto de una demanda por derechos de autor que Korda instaurara antes de su muerte en el 2001 a una empresa de licores por usar esta imagen en su botella de vodka, obviamente obro a su favor la demanda, y los recursos que ganará los dono a un hospital pediátrico en la Habana.

Es interesante darse cuenta que las ideas que tenemos en algún momento, son igualmente pensadas y llevadas a feliz término bajo otro formato, en este caso el musical. Kevin Jojansen es un cantautor o “cansaautor” argentino de padre norteamericano que sabe bastante de la composición inteligente en sus letras, compone con su grupo “The Nada”, y se le ocurrió para su primer álbum, del mismo titulo de su grupo en el año 2000, una canción dedicada al Che, según Jojansen surgió después de ver al grupo Rage Against the Machine en un concierto realizado en New York por los años noventa, al salir del estadio le llamo la atención ver que vendían remeras –dícese camisetas por estos lados- con la imagen del Che Guevara a 20 dólares, analizando sobre lo que pensaría este “señor” al ver su rostro como un objeto de consumo, así que surgió McGuevara’s o CheDonald’s, canción muy bien lograda con una letra bien crítica que les presento a continuación:

Todos se dejan la barba y el pelo como él
Pero no son como él
Todos declaran y hablan en nombre de él
Sin saber nada de él
Yo me pregunto que estará pensando él
Si pudiera ver
Cómo se llenan de plata hablando de él
Sin saber nada de él

Todos se compran la remerita del Che
Sin saber quien fue
Su nombre y su cara no paran de vender…

Parece McGuevara’s o CheDonald’s
Parece McGuevara’s o CheDonald’s

No es hermano de Fidel ni pariente de Pinochet
El nació en la Argentina y se fue a recorrer
No es de la época de Evita y a pesar del musical
Nunca fue asistente de Perón, el General

Yo me pregunto por qué le tocó a él
Ser Jesucristo al final del milenio, Che, eh, Che…

(Y lo mataron como un perro en Bolivia)
Vuelve y vuelve mil veces al que matan así
O es que al final nunca muere
El que no teme morir

Entonces asistimos a la copia del Che, personas que quieren parecerse a él, idolatrando a este ser humano que ayudo a una revolución y fracasó en otra. El análisis deber ir más a fondo para desentrañar la verdadera figura de este revolucionario, sin caer en los fanatismos que sobretodo en nuestras universidades públicas observamos, hasta el punto de convertirlo como objeto de remedo en algunas de su acciones; un ejemplo palpable de lo que puede hacer lo mediático de su figura fue con la aparición de la película de Walter Selles “Diarios de Motocicleta” en el año 2004, cinta que narra el viaje de Ernesto Guevara y Alberto Granado por nuestro continente suramericano, seguro muchos después de ver esta cinta se inspiraron y animaron para realizar este viaje y ver las injusticias y el paisaje que vio nuestro pre-revolucionario antes de apodarse el Che; o por el contrario marchan al sitio de su muerte en Bolivia como en sacra peregrinación a la tumba sagrada del héroe caído para allí retratarse, y escribirse algunos versos que pueden ser el inicio de un juramento para liberar al continente del yugo imperialista, para luego regresar y echar el cuento. Al Che Guevara hay que entenderlo como un personaje de nuestra historia latinoamericana dentro de un contexto instaurado en la postguerra, en plena “guerra fría” y con defectos y virtudes como cualquier ser humano, sin encumbrarlo en el monte sacro de superhéroe, y sobretodo sin sacarlo de su espacio histórico.

Imagen tomada de: http://zgz.alberto.googlepages.com/chelengua.jpg

11.7.09

La cultura caleña de luto, réquiem por Maritza Uribe de Urdinola

Por: Yamid Galindo Cardona.

Conocí a la señora Maritza en febrero del año 1996, con cierta ansiedad me dirigí a su oficina del segundo piso en el primer edificio construido por su gestión en la fundación del Museo la Tertulia en el antiguo “charco del burro”, y digo con nerviosismo, porque ella me quería conocer, era su nuevo empleado en la institución, y ocuparía las funciones de portero en la Cinemateca la Tertulia. Al entrar, vi a una mujer sentada en su silla, leyendo y en dirección a las amplias ventanas de vidrio que dejan notar la avenida Colombia, al notar mi presencia me invitó a sentarme, dejando de leer, luego posó su mirada penetrante y altiva sobre mi rostro, se presento, y acto seguido cogió con sus dedos un cigarrillo que traía ya su recorrido, y con la misma elegancia de a su andar, hablar y escribir, lo llevo a su boca. Lo que siguió fue un monólogo sobre la importancia del museo en la región y el país, el compromiso que como empleado debía tener, el sentido de pertenencia, y la eficacia en la labores encomendadas como orientador en la sala de exhibición cinematográfica. Esas recomendaciones con el tiempo, fueron adoptadas de forma bastante excesiva, diría yo, algo que jugaría en contra cuando hubo cambio de dirección, y la mística comenzó a perderse, el espacio a deteriorarse en sus funciones administrativas, y la decadencia abrazó lo construido con tanto esfuerzo, porque hay direcciones excelentes y remedos de dirección mal copiados con sus asistentes de presencia sospechosa y arribista.

Los cimientos de su empresa cultural, que datan desde la década de los años cincuenta del siglo XX, se forjaron bajo su filantropía, y compañía de amigos que vieron en su idea la mejor de las opciones para una ciudad que apenas salía de su esencia rural para convertirse en urbe reconocida. Muchas personas acompañaron su proyecto, el espacio se queda corto para nombrarlas, sin embargo, por su importancia se debe recordar a la señora Gloria Delgado como su compañera de dirección hasta el año 2004, amigas de trabajo, viajes, y actividades lúdicas, recuerdo su asistencia a ver cine, siempre puntuales y muy pendientes a la salida de enviarle un mensaje al operador por los cambios de rollo, el sonido y el enfoque de algunas escenas, inclusive con una visita a la cabina en plena mitad de película para preguntarle a Erwin –el hombre del proyector- que sucedía. Igual reconocimiento merece Ana Ruth Velasco, mejor conocida como “Rukita” quién ya nos había dejado de este mundo terrenal, gestora entusiasta del taller infantil, idea apoyada por la señora Maritza quien posibilito un espacio y lo llevó junto a “Ruka” a otros sitios de la ciudad. El curador y crítico de arte Miguel González asumió con liderazgo su tarea de traer artistas en exposiciones individuales y colectivas, adquirir obras para la colección y entregarle un reconocimiento internacional al museo, con el apoyo irrestricto de la señora Maritza. Desde la misma fundación del museo, el cine tuvo un espacio con proyecciones en la casa de la señora Maritza en formato de 16 mm, luego en la casona de San Antonio que sirvió como su primera sede, pasando a algunos teatros de barrio como Cine club, y finalmente a una sala propia reconocida como Cinemateca; conocida es la carta de Andrés Caicedo dirigida a ella ofreciendo sus servicios y contando su breve experiencia con el Cine club de Cali, carta que no fue respondida, pero indirectamente correspondida al nombrar a su amigo Ramiro Arbeláez como director, quien estuvo allí hasta mediados de los años ochentas y puso en la cumbre está sala bajo su responsable programación y dirección, que luego pasaría al cineasta Luís Ospina, y posteriormente al “amigo” Eugenio Jaramillo, todos bajo el ojo de esta dama de la cultura.

Pero cada actividad realizada en el Museo de Arte Moderno la Tertulia, bajo la coordinación desde la presidencia de Maritza Uribe de Urdinola, y la dirección de Gloria Delgado, traía el trabajo de un gran personal humano representado en sus empleados, personas que crecieron e hicieron su vida cotidiana con sus labores en este espacio, seres humanos que completan casi los 30, 20 o 10 años vinculados a este museo, mujeres y hombres que asistieron al crecimiento de la entidad bajo el tesón de esta luchadora cultural, inclusive compartiendo en aquellas jornadas de fin de año donde se entregaba regalos, se comía, brindaba y al final la pólvora bullosa en plena noche con la brisa del río Cali, símbolo de despedida del ágape. Seguro Carlos Mirquis extrañara el sinnúmero de diligencias y vueltas personales encomendadas, confianza ganada por su rapidez y efectividad; Saulia e Irma, recordaran las grandes tasas de café o aromática en ciertas horas puntuales; Darío y su vigilancia, prestando atención a su llegada para colaborarle en cualquier aspecto; don Luís muy dinámico para tener el jardín listo y apunto para su ojo revisor; Luz Dary a una sola risa, atendiendo al público en la sala principal del primer edificio, y atenta a su llegada para entregarle información de los visitantes; Laura ajustada a su tiempo de arribo para marcar la tarjeta, evitando llegar después de la salida de la señora Maritza, casi siempre entre 5 y 6 de la tarde; Dolly extrañando los escritos de puño y letra para transcribirlos, editarlos, y luego presentárselos, esperando un juicio de lo realizado, casi siempre positivo y con pocos cambios. Cada una de las personas nombradas en este escrito, se cruzaron en la vida de esta ilustre mujer, cada uno (a) la recordará a partir de una experiencia particular, ella pasó y dejo huella con sus acciones en pos de llevarle cultura a la ciudad, se le ha extrañado y extrañara en la institución, algo que seguro no sucederá con la actual administración y su junta asesora.

La cultura caleña esta de luto, réquiem por Maritza Uribe de Urdinola: ¡la decana de la cultura ha muerto, viva la decana!

8.7.09

Teatros de barrio, nostalgia hecha poesía


Por: Yamid Galindo Cardona.

Los teatros de barrio se vinieron abajo con los cambios del negocio en la principal empresa de salas cinematográficas del país llamada Cine Colombia, que en mayoría las administraba. Igual había algunos casos donde particulares eran dueños de sus salas, y entraban en el negocio de la exhibición contratando con las casas distribuidoras existentes en el país, y que tenían sus sucursales en las principales capitales, algo que en la actualidad está centralizado como muchas de las instituciones en la ciudad de Bogotá.

Con seguridad los recuerdos de muchas personas, en su asistencia a cine, le rememoran un teatro particular ubicado en su barrio, con función doble, y la posibilidad de seguir allí para repetirlas si era el caso. La cultura cinematográfica de muchas personas fue cimentada en estos espacios, con la niñez y juventud vieron en el séptimo arte la posibilidad de seguir una carrera profesional como directores de cine o académicos investigadores; críticos de lo observado bajo la oscuridad, que reflejaba en un telón imágenes en movimiento, fundaron cineclubes, grupos de estudio, revistas especializadas e hicieron cine.

Circo, variedades, salón, sala, teatro, cinema, fueron algunos de los nombres usados para estos espacios de diversión. La evolución del concepto tuvo cambios con el trasegar de las décadas y los espectáculos a presentar, ya que estos sitios públicos entregaban otro programa representado en el teatro y la música. Igualmente, existía y existe, en los antiguos teatros y actuales, una estratificación acorde al presupuesto económico del espectador; y como en cada acto de diversión, se encuentra el gusto humano por deleitarse con algún alimento que le ayude a sopesar ese tiempo dedicado a observar una obra, acción que también ha cambiado, ya que otrora los vendedores ambulantes eran muchos ofreciendo un sinnúmero de galguerías –como dicen en Bogotá- o mecato –como dicen en Cali- , y el espectador se aperaba para consumir esta compra en las casi cuatro horas de cine, incluyendo los cortos. Teniendo en cuenta que igual se encontraban en los teatros tiendas para ofrecer bebidas, y generalmente lo que conocemos como crispetas o palomitas de maíz; inclusive algunos teatros permitían vendedores mientras se exhibía la película, recordado caso es el del hombre del maní con su frase “maní, maní, saladito, maní”.

En el caso de Cine Colombia, ante muchos factores entre los que se encuentran el económico, de infraestructura, y la seguridad de los asistentes, los teatros de barrio fueron abandonados y puestos en venta, pasando a otra vida de uso que regularmente son la de parqueadero luego de quitar la silletería, o el más común representado en sitio de congregación cristiana. Razón tiene un cinéfilo caleño de tener una cartelera en su espacio de alquiler cinematográfico, donde ubica recortes de prensa que dan fe del cierre de un teatro de cine con un gran titulo: la sociedad de los teatros muertos. Aparecen entonces lo que conocemos como multiplex, un gran espacio que alberga por citar una cifra, diez salas, ubicados en los principales centros comerciales, con parqueaderos vigilados, la oferta hollywoodense del momento, y una que otra cinta europea o latinoamericana; el alto costo de su boleta se queda corto con los precios de su confitería y combos de comida “chatarra”, y puede verse la escena de niños, jóvenes y adultos con sus manos llenas, que pareciese más una visita a comer que a ver cine.

Sin embargo, tenemos algunos teatros que todavía existen a pesar de “no morir en el intento”, con cierta independencia, y regularmente haciendo parte de una institución museística o universitaria, exhibiendo eso que conocemos como “cine arte”, y posibilitando que sus minoritarios clientes traigan algo para distraer su paladar mientras observan el film programado, espacios vigentes por sus ciclos y festivales que los hacen portadores de otro mirar cinematográfico. Quien escribe estas reflexiones, hizo escuela en un teatro de barrio perteneciente a un museo, y en su trasegar asistió en su ciudad natal a los teatros que existían, luego, en su trayecto a Cali, conoció algunos que comenzaban a tener su etapa de descenso hasta ser cerrados, nostalgia de un espacio público, de una arquitectura destruida, del cine visto, y los amigos y familiares con los que se participo de ese instante.


Biblia de pobres, así se llama el libro del poeta colombiano Juan Manuel Roca premiado por la “Casa de América” en España; magistralmente este autor nos delita con un poema dedicado a los teatros de barrio que a continuación comparto:
El hombre del proyector
(Un réquiem por el cine)

En los barrios
el cine nunca fue mudo. En corrillo
el hombre del proyector
contaba películas de Chaplin,
le daba a sus gestos una voz.
Afirmaba que los soldados nunca
vencieron a Jerónimo
y que tras la función de matinée
se levantaban los apaches heridos,
se sacudían el polvo,
montaban sus caballos de viento
y se iban a galopar por la llanura
en la función de vespertina.
No así los blancos, que caían flechados para
siempre
cuando quería meter
su mano vengadora en el guión.
El hombre del proyector
juraba que al cerrar el telón
Billy the Kid seguía entrando y saliendo
en los salones de Texas
hasta hacerse un viejo bonachón
y todos los alguaciles morían abatidos
en un río de hiel.
En la pequeña pantalla de la almohada
Ava Gardner entraba al mar de sus sueños,
la más bella habitante de su piel.
El hombre del proyector
tuvo las manos de Orlac en su bolsillo,
guardó en un desván
el coche que rodó a sobresaltos los peldaños
de una trágica Rusia. Afirmaba que el niño
que iba en ese coche se hizo mayor
y que pudo huir del escorbuto, de la peste y de Stalin.
Hoy fuimos a su funeral.
Enterramos el cine de barrio
y apagamos para siempre el proyector.

En mi sencilla “inspiración no arrebatada”, dedicada a mi primaria poesía, y puesta en un viejo archivo de riesgosa prosa, tengo unas líneas dedicadas a los cines de barrio; siendo respetuoso, y quitándome el sombrero ante el poeta Roca que si conoce bastante del oficio, ofrezco mis líneas con bastante sonrojo y dedicadas a la sucursal del cielo:

Cine de barrio

¿Qué es un cine de barrio?
Era un espacio único en Cali,
convergían públicos variados
reunidos en
matinée, Cine club,
función doble,
besos, caricias,
morbo, silbatina…

¿Cómo se llamaban?
Alameda, Aristí,
Calima, Bolívar,
San Fernando, San Nicolás,
El Cid,
México, Sucre,
Imbanaco, Cinemas…

¿Qué paso con los teatros?
Es un mundo muerto,
echado al olvido.
Solo en la memoria de aquellos
que fueron acérrimos asistentes,
y vieron que bajo la sombra de los múltiplex,
fueron cerrando sus puertas bajo el amparo
de las iglesias cristianas. ¡Aleluya!

La nostalgia posibilita regresar y recordar hechos de un acontecer vivido, en este caso la asistencia al acto sublime de la pantalla gigante; entregándonos diversas reflexiones divulgadas en investigaciones, documentales, y en poquísimos casos, restauraciones arquitectónicas; esas reflexiones son las posibilidades que tenemos para sostener en la memoria colectiva e individual, un espacio público que hizo parte de muchas sociabilidades enmarcadas en la cotidianidad, y bajo un arte que nos presenta amores, pasiones, odios, alegrías, tristezas y esperanzas, en resumen la vida.

-Imagen de la cinemateca de Univalle, fuente: http://cali.vive.in/cine/cali/salasdecine