Reseña: Hugo Armando Zapata Martínez (autor), Claudia Ximena Patiño (ilustraciones), Cinéfilo sin club, autopublicación, Cali, 2025.
Supe de esta publicación por Oromo Librería editorial, quedando el interés
por conocer su contenido, logrando, por coincidencias librescas, conocer a sus
autores en la presentación de mi libro sobre Andrés Caicedo y el Cine club de
Cali el pasado 28 de marzo en la citada librería del barrio El Ingenio, una
bella casa acondicionada a los placeres de los títulos en diversos anaqueles
junto a objetos, carteles, y fotos que se fusionan con el fascinante olor del
café.
La nota biográfica de Hugo menciona
de entrada que los relatos corresponden a “Crónicas de un profesor que
convirtió el cine en pizarrón” desde su natal Palmira: literato, militante
cineclubista en el cine club Nueva Visión
y el Taller Historia y Lenguaje del Cine,
y con la pasión de exhibir más de 1000 películas en su Cine club Kubrick, todo un guiño al genio neoyorquino. Tuvo además
su revolución pedagógica con Cineducar
Niños en el año 2009, proyecto auspiciado por el Ministerio de Cultura,
conectando otro proyecto denominado Lenguaje
en Movimiento, premiado por el Fondo Mixto del Valle. Cierra su presentación anunciándonos su
pasión educadora ligada a “demostrar que una película bien vista puede ser más
reveladora que un examen y que el mejor efecto especial es el que ocurre cuando
un estudiante descubre su voz”.
El número mágico de textos es 13, con 48 páginas en un diseño editorial entre tonos blancos, grises y negros, como en el cine clásico hollywoodense. Referencia diversos espacios de encuentro, familiares, y algunos en las esferas de una ciudad que también vibra el cine. Este catálogo memorístico, traído de lo privado a lo público, suma autores y obras que empiezan con un “papito Zapata” que guarda en un viejo baúl tesoros con el manto histórico que tenemos con la violencia política de mediados del siglo XX; y allí, un primer momento, el abuelo que lleva a su nieto a la aventura del encuentro con la sala oscura, la pantalla y el western spaghetti de Sergio Corbucci titulado Django -1966-: suenan las balas con silbido.
También leemos una cinta televisada, con estreno de banca para el niño, y la transmisión de La Historia sin Fin -1985- en el “Canal A”, el del león; pasando a “decimo grado”, los recuerdos van a la secundaria con las referencias a un profesor, su clase, y el cierre de año para verse una película en formato VHS, una bien norteamericana con su línea infinita, como la del “loco Millán”. Pasamos a la Nacho, el cineclubismo, los descubrimientos, la constancia, el diálogo, el cine como vida.
Dos partes se conectan, “El Taller
del Séptimo Arte” y “La Clase del Maestro”, dos sentidos textos que significan
el foco del autor en su estructura teórica y de comprensión cinematográfica
para asumir otro momento como cinéfilo, profesor, y gestor cultural, la escuela
del cine ratificada desde su apreciación con el maestro Gutiérrez y el testigo que
se pasa entre pares ante las singularidades de la amistad y la vida.
Las crónicas tituladas “El
Nacimiento del Cine club Kubrick”, “El Cine que llegó a los Niños”, “La Maleta
del Cineclubista” y “La Cosecha del Cine”, se correlacionan en sus dinámicas de
buscar en el cine su exhibición, análisis y, las posibilidades de su importancia
como acción pedagógica, en ese sentido, las compilaciones de estos textos se
unifican en la estrategia de contar una historia de vida desde la experiencia
sugestiva del cine. Llegamos a “la pandémica universal” del año 2020, y Hugo
trasmite su desazón, nos cuenta su historia, tan parecida y conectada a nuestra
humanidad cinéfila.
Cierra este libro con un guion
titulado La Bicicleta y un texto
concluyente que homenajea a ese factor primario del precine titulado “La Persistencia
Retiniana”. Pero tan importante como los textos, es el complemento visual a
cargo de la ilustradora Claudia Ximena Patiño, quien, en cada página con sus
trazos, nos rememora parte de lo que hemos leído.
La memoria está llena de nostalgia,
datos, y representaciones del pasado. Se trata de organizar los recuerdos en
función de ir tejiendo historias cargadas de nombres, afectos, espacios,
proyecciones, triunfos, fracasos, y cine, mucho cine, tal cual estas
narraciones. Para quienes vivieron la época que se repasa, con sus referentes y
situaciones, esta compilación será especial y significativa con temas que son
universales, pero con otros muy locales, y allí está la activación de algún
sentimiento para aquellos parches de amigos o seres solitarios que encontraron
en el cine otra forma de aprender y enamorarse con el arte.
Nota: pueden conseguir la publicación en la librería citada al inicio.


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