8.11.12

El cine por primera vez –Corte 1-


Un ejercicio de memoria sería recordar cómo fue nuestra primera vez ante la pantalla gigante, que película vimos, y cuáles fueron las sensaciones que sentimos de ahí en adelante ante la emoción de asistir a la función del teatro de barrio local, con quién fuimos, si fue entre semana o el denominado matiné para niños y jóvenes. Para algunos su visita a la sala oscura pudo haber sido en la escuela, en la campaña educativa que una reconocida empresa de aseo bucal entregaba cada año escolar con el famoso doctor muelitas y su frase “los dientes de arriba se cepillan hacía abajo, los dientes de abajo se cepillan hacia arriba”, filme institucional en 16 mm., y dibujos animados, acompañado del kit respectivo que cada escolar llevaba a su casa en el proceso comercial preciso que la empresa deseaba para ofertar su producto.

También en el colegio el cine se atravesaba de vez en cuando, nuevamente en 16 mm., con los famosos documentales educativos de la BBC de Londres en temas científicos o de ciencias naturales o una ficción religiosa para complementar la clase, Moisés o Los Diez Mandamientos. Pero la opción más concurrida que mezclaba diversas edades, y otros colegios, eran aquellos contratos que hacían los directivos escolares con empresarios externos que ofrecían alguna función en el principal teatro de la ciudad, con una cinta de moda o “adecuada” para la edad, hora y media de silbidos, disputas colegiales con grotescas palabras, besos fortuitos de parejas clandestinas, saboteo constante al vecino de al frente –chicles, escupitajos, jalones de pelo, etc.-, finalmente, el descanso para algunos –sobretodo los profesores- al denotar en la pantalla los créditos de tan in-sufrible experiencia.

Si devolvemos el rollo del tiempo a la exhibición primitiva del cine, encontramos que es un dispositivo envuelto en el espectáculo de feria, novedad científica que refleja el mundo real en la irreal sombra de un espacio adecuado para su efecto, la caverna de Platón con la cámara oscura descrita como una habitación con un minúsculo agujero en una de las paredes (Aumont, Marie, 2006:41). Con emisarios puestos en puntos estratégicos y universos diversos, precursores del cine que ofrecieron su invento proyectando cintas cortas de hechos cotidianos o por el contrario filmando el día a día para imprimir y proyectar en la noche, donde algunos espectadores sorprendidos veían reflejada su estampa y terruño en el cotidiano acontecer de su vida pública, sorprendidos asentían el impacto de verse, aplaudiendo, riendo o abrazándose con el público acompañante; por el contrario, violentados en su imagen, censuraban la desfachatez que sin autorización, había cometido el comerciante al ponerlos en evidencia ante los demás por el efecto de la imagen hecha movimiento.

Contrario a lo que se cree, el cine casero también fue tradicional en los primeros momentos del cine, refiriéndome a espacios pequeños con pocos asistentes al disfrute de la exhibición, inclusive con el cinematógrafo de Auguste y Louis Lumière entre las  sombras y las luces aquel 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Grand Café en el número 14 del Bulevar de los Capuchinos, cuando puso su artefacto a disposición de un público asombrado ante la salida de los obreros de la fabrica o el regador regado. Más adelante, con los usos emergidos en los avances técnicos, los pequeños proyectores aparecieron en la industrialización del arte para medios educativos y divertimento familiar, un ejemplo concreto fueron los denominados Pathé Baby que se comercializaron al espacio de la enseñanza escolar con películas de ese orden, y al ámbito privado de la sala con obras de Chaplin, Félix el Gato, o documentales del mundo –vistas en movimiento-.


El proyector fílmico, económico, sencillo y acomodado a las necesidades del público, se fue instaurando en las acciones de divertimento creadas por un sector de la población, sobretodo la de las altas esferas que podía acceder por su situación económica, al entramado completo: equipo, películas y pantalla. Forma de mostrar a los invitados cierto status cultural de acceso a un divertimento de moda en los ambientes sociales de las principales ciudades en las primeras décadas del Siglo XX, donde el cine en toda su extensión, podía ser observado sin mediar la censura.

Dos dimensiones de ver el cine fueron puestas al mercado por Eastman Kodak, la primera en  1923 con la película de 16 mm., oposición al ya tradicional cine en 35 mm.,  posibilidad para algunos países que veían en el formato un elemento económico y  sencillo de realización cinematográfica extensiva a diversos empleos, desde la educación hasta la diversión en privado. En 1932 apareció el Súper 8 –Cine Kodak Eight, u 8 Estándar- sistema casero que con el tiempo cobró relevancia entre cineastas, y que al día de hoy se recupera –igual que el 16 mm.- de archivos caseros para realizar obras fílmicas que ponen sobre el presente memorias opuestas o escondidas de un hecho familiar común.

Por su parte las cámaras de video en su evolución científica y técnica, aportaron al entorno cultural, económico y social  de los países en desarrollo, en el entramado de la creación artística, la aparición del medio televisivo, y su apuesta al uso casero para registrar los hechos más relevantes del hábitat familiar: cumpleaños, paseos, navidad, fin de año, etc., hacen parte del espectáculo privado puesto público al ser exhibido en momentos trascendentales cuando el hecho social lo ameritaba. Teniendo luego otros artefactos de la “reproductividad técnica” como dirá Walter Benjamín para las obras de arte, pero desde video y el cine, con el betamax creado por Sony en 1975, el VHS –Video Home System-  aparecido en el mercado en 1973 por JVC, los dos, casetes de cinta magnética en algunos casos regrabables, y que sirvieron para comercializar el cine y ponerlo al alcance del hogar, surgiendo un nuevo mercado de producción y exhibición con las video tiendas.

Con la aparición del DVD -Digital Versatile Disc- en 1995, nuevamente se transforma el mercado audiovisual, y con este la metamorfosis más efectiva de la conservación cinematográfica, algo insospechado en otros momentos en el ámbito del patrimonio, lo que puso en el mercado, elegante y ordinariamente, las películas más connotadas de la historia del cine, socializando el séptimo arte, convirtiéndolo más asequible en sus obras maestras, y creando cierta especialidad ficticia donde todos opinan y asumen el hecho fílmico en sus cineclubes domésticos, con tres características: como capital cultural -acorde a los diversos gustos-, vulgarización eficaz y generalización traumática.

El recorrido que he realizado pone de manifiesto algunas formas y medios de ver cine por primera vez, agregando que algunos como los de la telefonía móvil, y la internet con su plataforma, suman al hecho del encuentro con “el mundo puesto al alcance de la mano” como decía el mago George Méliès. Seguimos inmersos al mundo, más cercanos y con mayor intensidad, compartiendo, pegando, copiando, borrando, en medio de la infinita obra del ser humano que con los pasos del día a día sobrepone un nuevo invento.                         
              

5.11.12

Cali, la ciudad del domingo


Escrito por el poeta Eduardo Carranza (1913-1985), el texto titulado “Cali, la ciudad del domingo” es una apuesta clásica del sentir y descubrir una ciudad en el entorno de la provincia colombiana en 1939. Reflexión poética que nos transporta en el tiempo a ese “Cali que se fue” o al denominado “Cali viejo”, tan constantemente traído al presente cuando en conversaciones con los adultos sabios de la vida, nos ponen en el telón de los recuerdos y las palabras, los espacios, las gentes, y los modos de vivir de la capital vallecaucana.  
   
1
Ya para llegar a Cali se nos enreda en el alma una vaga ansiedad de víspera. Esa amabilísima zozobra que nos invade las venas cuando se acercan aquellos días que, presentimos, serán domingos eternos del corazón. Parece que la ciudad avanzara un brazo de aroma, de tibia felicidad, de lánguida música, un envolvente abrazo de inexplicable hechizo, para atraernos, desde lejos. Parece que la ciudad nos mostrara, allá, unos maduros labios de fruta, que nos llamara, suave y urgida con una caliente vocecita.

La luz se filtra por el aire con un dorado rumor de flotantes trigales: cae “como un agua seca” este férvido sol del Valle, dulcísimo arquitecto de las frutas: dos mariposas, satélites del arco-iris, ensayan su dichosa telegrafía de reflejos. Parecen los guaduales sedosamente desmayados bajo una invisible caricia. Yo no sé por qué me ha parecido siempre que los guaduales son las esponjadas palomas en el reino de los árboles.

El paisaje del Valle se alarga tan perezoso y voluptuoso, tan de hamaca y olvido, que nos olvidaríamos del cielo si no estuvieran allí las palmeras para recordádnoslo. Vibra, de repente, un pitazo trémulo y altísimo que parece enarbolar toda la claridad del mediodía. Y estamos en Cali, ya en plena fiesta, en cabal domingo, sin azules brumas de víspera, con segura luz de presente. Estamos en Cali, la sirena disfrazada de ciudad.

2
Hay algo embriagador en el aíre de esta ciudad habitadas por figuras de moreno cuerpo flexible. Llevan floreados trajes de olán que, entre la brisa, son como jardines volando. Nos miran con nocturnos ojos venidnos de no sé qué ensueño árabe. Las voces ondulan, alegres y salinas como delgadas olas. Avanzan con una delicada violencia, con una firme dulzura, desenvolviendo en la luz un móvil friso palpitante. Sus brazos abren melodiosos surcos, lentos, en el día de claro semblante. Se diría que pequeñas olas levantadas, andarinas y cantarinas, han invadido las calles, viendo cruzar a nuestro lado a estas niñas que tienen las voces y los ojos más jóvenes que el cuerpo. Por la tarde es dulce vagar mientras la diurna claridad se avapora sobre los jardines.

En el fondo de un vago salón unas manos que no sabemos ascienden y descienden por esa escala del piano en donde reside toda la música. En la cima de aquella escala, ingenuamente bella, nuestro sueño sitúa a una colegiala de pestañas onduladas por la costumbre de poner a vagar las miradas y los pensamientos por otro cielo de amorosas nubes. La tarde se va, insensiblemente, como una música que se aleja. Y parece que momentáneamente quisiera eternizarse en el perfil de los modernos edificios cortado a pico por el diamante del último sol.


3
Hay un sitio cercano a Cali que parece haber nacido en el habla de aquellos poetas de oriente que loaban las rosas y el vino en baladas de lánguida estructura. Ascienden las palmeras que tienen en al cima de verde lucero desflecado. Las horas se deslizan blandamente entre guaduales que, antes, en el tiempo del vuelo, debieron tener plumas y volar. Zumba la luz como una abeja ebria. Allí mis ojos vieron a esa muchacha que, nadando, era igual a una espada de música en el corazón de la piscina. Era como un vivo jazmín de largo talle, blanco no, moreno, dorado, inexpresable. Su perfil se diría cincelado en una estrella: tan delicadamente puro. Tiene un rítmico nombre octosílabo en donde podrían apoyarse todos los romances de la galantería. Por sus labios hablaba y sonreía esa sirena disfrazada de ciudad que es Cali, mientras una garza volaba sola, semejante a una blanca tilde extraviada.

4
Cali. Tatuaje azul en la memoria. Aire sembrado de canciones. Tras el bordado hierro gongorino de las rejas se desdibujan morunos rostros de almendros ojos que fulguran sombríamente. Sobre algunos patios flotan los fantasmas de voces ya idas entre el encantado balbuceo de un agua que nos refresca el alma. Un río de curvo rumor le ciñe orlas de espuma y la abraza con un nocturno abrazo de serenata. En la mañana vemos unas lejanas, azúleas, casi diáfanas montañas. 

Pensamos que de un momento a otro van a disolverse en una columna de celeste humo. Más allá está el mar tejiendo su eterno madrigal de espuma o su ronca oda de tifones. Y nos parece que las montañas son una remota armada de cristal con desplegadas velas de tremulante y azul gasa, lista para zarpar hacia una playa del sur en donde pasean, morenas, las muchachas, entre un viento de oro, entre doradas palmeras y bajo el vuelo maravilloso de los pájaros multicolores.    

Fuente e imágenes
-Eduardo Carranza, Cali, la ciudad del domingo, Revista Estampa, Bogotá, abril de 1939.   
                   
                                                   

19.10.12

María: Primer Largometraje del Cine Colombiano


Hace noventa años, el 20 de octubre de 1922, se estrenó la película María en el Teatro Municipal de Buga y en las instalaciones del Teatro Moderno de Cali, fin de semana donde la incertidumbre y el suspenso albergaba a aquellos lectores que se habían encontrado con la obra literaria de Isaacs, y sentían que tal vez en el cinematógrafo sufriría “trasgresiones” insospechadas, aquellas que los comentarios periodísticos, notas de correo, y crónicas propagandísticas, venían haciendo eco de esa noticia artística importante para nuestra cinematografía.

De la obra dirigida y producida por Alfredo Del Diestro y Máximo Calvo, sólo conservamos veinticinco segundos de las posibles tres horas de duración, lo que nos lleva a la nostalgia de una inexistente o extraviada copia que en medio de esa “fascinación mariana”, Hernando Salcedo Silva en el documental En Busca de María, expresara con languidez: “¡No hay que ser pesimista, hay que encomendarse a la santa del cine, que como ustedes saben es Santa Verónica, para que aparezca, alguna vez una copia, debe estar por ahí votada, como de pronto se encontraba en los años cincuenta copias de películas completamente olvidadas, no hay que perder las esperanzas de que únicamente de la María, pues no quede más, sino este fragmentito que no dura ni siquiera, medio minuto!”.


Uno de los textos de la época publicado por Relator el 20 de noviembre de 1922, entregaba la que se puede considerar la primera crítica de María exhibida en el lienzo, después de que mucha cinta ha corrido por los proyectores de los teatros locales. Inicialmente, ante la pregunta del anónimo autor: ¿Qué significa esta película tan esperada y comentada con tanta anticipación y tanto interés y cuya proyección ha despertado en el país tan viva curiosidad?, encontramos la siguiente respuesta:

[…] Significa mucho: desde un punto de vista nacional es la realización efectiva de un esfuerzo que marca el primer paso del arte cinematográfico nacional que de contera abre las puertas de una nueva propaganda y brinda un amplio campo a la intelectualidad, al arte y a la industria del país. Esto es una real ventaja; desde el punto de vista artístico, representa también un esfuerzo coronado con un éxito mayor del que se esperaba y, una demostración de que hay entre nosotros  aptitudes superiores para esta novísima actividad, las que, refinadas en la escuela y depuradas en la crítica, pueden llegar a notables culminaciones. Deslindando este concepto general y concretándola a las diversas partes que intervienen en la confección de “La María”, preciso es tomar en consideración la fotografía, el libreto, la dirección escénica, y la interpretación.

Precisamente, con respecto a estos puntos y su lectura minuciosa, surgen las siguientes reflexiones:

Fotografía, en su dictamen estuvo deficiente, pero con un dato clave, los realizadores no tuvieron los elementos necesarios para llevar a cabo unas buenas imágenes, siendo posible que el presupuesto no alcanzará para traer material suficiente hacía esta tarea, agregando que debieron tener un tiempo presupuestado para culminar la película, siendo el resultado final –en algunos casos- igual a los filmes que llegaban a las salas de exhibición en Cali, por lo tanto las diferencias no eran notorias.

Libreto, a razón del articulo fue deficiente porque no hubo cuidado en sintetizar la obra de Isaacs en su primera parte, cambiando luego en su realización al ceñirse fielmente en los momentos cumbres del “drama mariano”; en este apéndice es importante resaltar que la película para su exhibición debió tener un receso, ya que su primera función tenía seis partes, que debieron ser las que presentaban el paisaje donde se desarrollo la historia y donde las personas se sentían más efusivas y alegres, más un segundo fragmento que daba el toque definitivo en que María cae en su lecho de muerte, llegando los silencios lagrimosos; lo que supone que la presentación cinematográfica entregaba un respiro a sus asistentes, que seguro saldrían a comentar sus impresiones sobre el Valle del Cauca retratado en movimiento o sintiéndose orgullosos ante la afirmación de ser amigo o familiar de uno de sus protagonistas al fervor de una bebida o un helado.    
  
 Dirección escénica, estuvo ligado con el libreto, resaltando nuestro observador avezado y crítico, cierto anacronismo y la repetición de muchas escenas que sobrecargaban la historia innecesariamente, como ejemplo tres actos que parecen fueron salidos de tono en cuanto actuación y puesta en escena, el caso de la cacería del tigre, cuadros de Londres y el ataque de María, este último merece dos interrogante: ¿Acaso por la fuerza de la actriz que tomo como suya la historia, e hizo que los asistentes entraran en conmoción ante tan trágica situación que devendría en su muerte? o ¿Estuvo tan sobreactuada que alcanzo lo ridículo?

Interpretación, teniendo en cuenta los comentarios positivos del crítico, las hermanas López en sus actuaciones estuvieron a la altura de las divas que nos llegaban del cine extranjero, a pesar de ser novicias en el oficio; y ante el porte personal y físico de Hernando Sinisterra, el desafortunado Efraín, no pudo haber quedado en mejores manos; el resto de actuaciones parecen que hicieron gala de la historia original en letras llevada a imágenes en movimiento bajo los escenarios más propicios que representaron la hacienda El Paraíso, pero esas interpretaciones no hubieran sido posibles sin la dirección de Alfredo Del Diestro, quien sostuvo la difícil tarea de poner a personas del común a actuar, ¿fueron buenas o malas interpretaciones?, no sabemos, tal vez el lenguaje silente soportaba los errores y sobreactuaciones, aquel que no soporto el cine sonoro al desnudar con su voz aquellas estrellas que bajo su perfil traían ya ganada una carrera dentro del llamado sistema estrella y eran endiosados por el público, pasando al fracaso y al retiro.

Correcciones, dentro las consideraciones que el grupo de notables hombres entregó a los productores de María –dentro de los que estaba el autor del escrito-, se resaltó que muchas se dejaron de corregir en su edición final, recomendando que se hicieran para seguir proyectando la cinta, algo que seguramente no se hizo porque ya estaba en camino su oferta para ser exhibida en el resto de ciudades del país; finalmente dos hechos son resaltados  en el criterio del crítico evaluador, primero, el alto costo de la boletería; segundo, que su concepto es ajeno a los sentimientos del público en general que se ha acercado a la película por la armonía con el escenario filmado y la familiaridad con sus intérpretes, es decir, se aparta para buscar cierta objetividad que deslumbre comentarios alejados a la apología, a pesar de sentir, en algunas de sus líneas, una emotividad particular y orgullosa de llevar la pluma avante en el naciente cine nacional y regional  de Colombia. 


Es importante resaltar la posibilidad de tener estos comentarios salidos de un observador que estuvo vinculado a las recomendaciones de corte y edición para la presentación final del producto expresado en nuestro primer largometraje, ya que nos deja algunos elementos característicos de la obra que hacen posible razonamientos e hipótesis sobre lo que fue su estreno y divulgación en el país, o para conectar y comparar con otra información como la que entrega la señora Berta Llorente en el cortometraje documental En Busca de María sobre su éxito por fuera de Colombia. María puso sobre nuestra incipiente cinematografía de principios de siglo XX, la piedra inicial como producción que involucró un trabajo en equipo que trascendió a otros espacios e influyó en un grupo de personas que directa e indirectamente siguieron vinculados al séptimo arte; regresando en el tiempo, podríamos imaginar las galas presentadas en cada ciudad donde fue estrenada, debió convertirse en un acontecimiento que llevaba las diversas clases sociales, aquellas que pagaba los sitios más costosos para tener el contacto directo con el lienzo y alienarse con la historia, y aquellos que en los palcos más lejanos alcanzaban a sentir la historia o los que iban, como en el caso del teatro Olympia en Bogotá, a resguardarse detrás de la pantalla para pagarle alguien algunos centavos por la rapidez de leer al revés los títulos.

Fuentes
-Hernando Salcedo Silva (1981). Crónicas del Cine Colombiano 1897-1950. Bogotá: Carlos Valencia Editores.
-Jorge Nieto, Diego Rojas, (1992). Tiempos del Olimpia. Colombia: Fundación patrimonio Fílmico Colombiano.
-Yamid Galindo Cardona, Veinticinco segundos de película: María -1922-, primer largometraje del cine colombiano, Artículo en proceso de publicación en el libro colectivo del grupo de investigación Nación/Cultura/Memoria.

Ficha técnica de la película María.

MARÍA (Colombia - 1922 - 180 min. - 35 mm - Blanco y negro - Ficción - Silente)
Dirección: Máximo Calvo Olmedo y Alfredo del Diestro.
Guión: Alfredo Del Diestro.
Dirección de Fotografía - Cámara: Máximo Calvo Olmedo.
Tramoya: Gilberto Forero "Mr Fly".
Montaje: Máximo Calvo Olmedo.
Dirección artística: Alfredo del Diestro.
Vestuario:
 Emma Roldán.
Compañía productora: Valley Film Company.
Locaciones: Buga, Hacienda El Paraíso, en el Valle del Cauca, Colombia.
Exhibición:
 20 de octubre de 1922 (función privada) (Buga, Cali) / 11 de diciembre de 1924 Teatro Olympia (Bogotá).
Intérpretes: Stella López Pomareda, Hernando Sinisterra, Margarita López Pomareda, Juan Del Diestro, Emma Roldán, Ernesto Ruiz, Jorge González, Alfredo Del Diestro, Ernesto Salcedo, Eduardo Salcedo, Francisco Rodríguez, Eduardo Salcedo Ospina (Edy Salospi).
Nota: éste es el primer largometraje de ficción colombiano, del cual sólo se conservan 25 segundos en la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Estas pocas imágenes se rescatan en el cortometraje En busca de María, realizado en 1986 y dirigido por Jorge Nieto y Luis Ospina. Igualmente allí se recrean e investigan los pormenores de esta producción.

Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano

Premio Alejandro Ángel Escobar: Ciencias Sociales y Humanas-2012


El grupo de investigación Nación/Cultura/Memoria se complace en informar que el profesor Gilberto Loaiza Cano, miembro de este grupo y profesor titular del departamento de Historia de la Universidad del Valle, recibió el 10 de octubre el Premio Nacional de las Ciencias Sociales y Humanas otorgado por la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Este premio es considerado uno de los más prestigiosos que se confiere a los investigadores en Colombia. Según lema del fundador de este galardón, “los premios han de asignarse por trabajos realmente meritorios, que merezcan la nota de excelente, si no en absoluto, al menos dentro de la relatividad cultural del país. No es mi deseo que se premie al menos malo, sino al muy bueno”.

El premio fue otorgado al profesor Loaiza por su libro titulado Sociabilidad, religión y política en la definición de la nación (Colombia, 1820-1886), publicado por la Universidad Externado de Colombia; el libro fue reconocido como el mejor entre 88 trabajos que concursaron en esta ocasión, la más alta cifra de participantes en el área de ciencias sociales y humanas desde que se estableció el premio.


Para nuestro grupo de investigación es un orgullo la obtención de tal galardón. Al tiempo lamentamos que en la ceremonia de premiación no se haya hecho presente ningún directivo de la Universidad del Valle y que ni la rectoría ni las vice-rectorías hayan expresado, al menos por escrito, su satisfacción por un reconocimiento que constituye un estímulo para la investigación en las ciencias sociales y humanas en nuestra universidad y, en general, en las universidades públicas colombianas.   

Cali, octubre de 2012
Grupo de Investigación: Nación/Cultura/Memoria


1.10.12

El Manzanillo


En noviembre de 1943 se publicó en la revista trimestral “El Teatro” la comedia en tres actos El Doctor Manzanillo de Luis Enrique Osorio, estrenada en el Teatro Municipal de Bogotá por la Compañía Bogotana de Comedias. Según la presentación correspondía a una “acción en cualquier provincia de Colombia. Época actual”. Dieciséis personajes hacen parte de la historia, entre los que se encuentra Cesar Manzanillo –político profesional-, además de un cura, un policía y un bobo -entre otros- en un pueblo ficticio llamado Chirití. La obra teatral no cobraría importancia en la historia política del país, si de allí no hubiera salido una de las expresiones más usadas en el medio de los “padres de la patria” y sus alfiles burocráticos, “manzanillo”.

El personaje de la acción teatral se mueve entre las adulaciones constantes sin importar el color político o doctrinario, los favores “sospechosos”, la palanca, las promesas quiméricas, el manejo de presupuestos ajenos, el ofrecimiento de puestos; todo un ¡doctor! de esos que se encuentran por la inmediaciones de la Plaza de Bolívar de Bogotá, y los sitios gubernamentales de nuestros municipios. Un ejemplo del periplo de Cesar Manzanillo, nos deja un poco de su figura política, por ejemplo en dialogo con el sacerdote del pueblo:

...Cura- He tenido mucho gusto de estrechar su mano… Siempre he admirado a las personas inteligentes… y activas.
Manzanillo- Muy amable doctor… Y muy honrado en considerarme su amigo… No hay razón para que entre nosotros no reine completa armonía.
Cura- Razón, ninguna.
Manzanillo- Doctrinariamente, nosotros proclamamos la separación de la Iglesia y el Estado… Pero en cuanto a armonía… y mutuo respeto… y sobretodo reciproco afecto… claramente lo dice la nueva cara fundamental… Así que… siempre a la orden, doctor.
Cura- Lo mismo le digo yo: a la orden en la casa cural.
Manzanillo- Honradísimo. Iré a visitarle.
Cura- Aprovecharé esa oportunidad para mostrarle la iglesia. ¡Está tan destartalada!... ¡No se imagina cómo encontré eso!
Tomasa (dueña del Hotel de Chirití)- Daba lastima. Gracias a que su reverencia…
Cura- Yo estoy aquí desde hace un mes, nada más.
Tomasa- Y lo quieren tanto ya, como si hiciera un siglo.
Manzanillo- Muy merecido.
Cura- Es que yo pienso distinto de los que venían antes por aquí. Soy de la escuela nueva… Venían a predicar odio, a exaltar los ánimos…Y eso no está bien.
Tomasa- ¡Con los rojos que son aquí!... Piense, doctor, que al otro párroco, para sacarlo del pueblo, lo montaron en un burro, y al pobre animal le prendieron cohetes en la cola.
Pirulo (personero de Chirití) -Le buscó tres pies al gato.
Cura- (tomando a Pirulo del brazo) Pero en el fondo son buenos… No es más sino saberlos llevar…Yo no me ocupo sino de arreglar la iglesia y… y a ver si con influencia, doctor, nos consigue un pequeño auxilio para embaldosinar y acabar las torres. 
Tomasa- ¡Ay sí!
Manzanillo- Tratándose de usted, doctor, será el primer proyecto que presente… Para usted, doctor, no digo dos torres: dos basílicas. ¡Notre Dame y Santa Sofía!
Cura- ¡Qué bondadoso! (p. 12).

Ahora, preparando la cosa política:

Manzanillo- ¿Ya viene esa gente, personero?
Pirulo- Le movilicé todas las veredas donde tengo influencia… Usted va a ver que quien mueve aquí más hilos no es don Tiberio, como todos creen… Vienen los de Rioblanco, los de Rionegro, los de Aguaclara, los de Aguasucia, los de Lagunagris… ¿Voy a inundarle esa plaza, para que se convenza!... Y si bajan los de Tierraseca, que es la única vereda enemiga, las dos entradas del pueblo están bien guardadas. Dudo que se atrevan esta vez a interrumpirnos el libre ejercicio del sufragio. 
Manzanillo- Cuidado, personero, cómo perdemos. ¡Le va el pellejo!... Ya sabe que, teniéndome a mí en la asamblea, la secretaría es suya. Desde ahí observaremos lo demás y…
Pirulo- Tiene que portarse bien…Piense que tengo un hermano con cinco hijos… y dos sobrinas más necesitadas que esa de misiá Tomasa.
Manzanillo-  No se afane. Para todos habrá.
Pirulo- Y luego, doctor, que a esto hay que darle un vuelco… Le hablo como izquierdista. Andamos diciendo que hay una revolución en marcha, y no la veo por ninguna parte.
Manzanillo-Si, indudablemente. Hay que acelerar la marcha, que impulsar el ritmo.  
Pirulo- Sin ir muy lejos, ahí tiene usted a don Lino, que robó todo lo que pudo en la época de los empréstitos. Ahí está tranquilo, dueño de casi todo el pueblo, extorsionando a los habitantes y mandando al parada… Y el alcalde, detrás de él, como un perro faldero, esperando propina… y detrás de don Tiberio, porque fue quien lo hizo nombrar… Y los dos gamonales, don lino y don Tiberio, de brazo, porque son compadres… riéndose de todo para sus adentros… Estas son las cosas con que yo no puedo, doctor Manzanillo…Hay que comenzar por barrer a ese alcalde, que es un elemento pernicioso.
Manzanillo-Descuide, mí querido amigo. ¡Ya barreremos!... La escoba es hoy, en nuestras democracias, el primer instrumento de reforma social (pp. 13-14). 



Treinta escenas contienen la obra de Osorio, una parodia en escena de la vida política nacional en un pueblo cualquiera, y con unos personajes tradicionales en el entramado social y cultural del período en que fue escrita. En los créditos de la revista “El Teatro” se afirmaba que había completado hasta el 5 de septiembre de 1943 -en la noche-, las primeras cincuenta   representaciones, gozando de alta popularidad entre los asistentes bogotanos hasta el punto que el personaje principal calo en el imaginario social capitalino hasta extenderse a otras latitudes de Colombia, sobretodo en los cerrados círculos de los políticos de turno y sus contradictores, en idas y venidas de la línea burocrática en departamentos, capitales, pueblos, y sus respectivas extensiones.

En 1953 Gonzalo Cadavid Uribe compilo un libro a propósito del lenguaje popular antioqueño, allí hace mención al significado manzanillo, lo que indicaba su importancia dentro del lenguaje “común y corriente”; la definición fue retomada y ampliada por Mario Alario Di Filippo en 1964, exponiéndonos las características del personaje –sustantivo masculino- en la “selva” política nacional, que con claridad podríamos vincular a algunos personajes de nuestra actualidad institucional desde los pulpitos del senado, congreso, procuradurías, asambleas, concejos, etc., cada uno busque su candidato. A continuación la definición presentada por los autores citados:            
  
Manzanillo
Político sin escrúpulos que mira sólo al lucro personal. “Se aplica a los conservadores que dominaron el municipio de Bogotá hasta el 8 de junio de 1929 y que se imponían a las elecciones por medio de barrenderos o empleados del aseo, y de 1934 en adelante a los nuevos ricos del poder” (Julio Cesar García).
“En la fauna política, el manzanillo es el más despreciable de los animales, siendo todos despreciables. Hombre sin moral, sin decoro, poseído de un alto concepto de su grandeza, virulento, cobarde y falaz que pone a su servicio toda la bajeza de los hombres y toda su falta de hombría de bien para sus fines siempre oscuros. Llámese Manzanillo porque sus frutos y su sombra, como los del árbol de ese nombre, son dañinos y venenosos. Forman su cohorte perdularios, buscalavidas, incapaces, matones y zarrapastrosos. Su clima propicio es el aplanchamiento, la delación y el comité. Cañas huecas, cualquier viento adverso échalos por el suelo. Tanto es así, que de los diez millones y medio de Manzanillos que prosperaron en regímenes anteriores, ninguno ha sobreaguado, y es un consuelo saber que de los once millones que ahora actúan tampoco ninguno sobreaguará a su hora. (Gonzalo Cadavid Uribe, Oyendo Conversar al Pueblo).     
       
El más despreciable de los animales de la fauna política, siendo todos despreciables, tal es la figura del manzanillo en nuestro contexto, siendo aplicable al resto del mundo, hasta el punto que el reconocido Barreras diría: “cortados con la misma tijera”. A diferencia de los extintos dinosaurios –con el respeto que ellos se merecen-, estos “lagartos terribles” se mueven con ligereza transando, copiando, vendiendo, sobornando, alardeando porque sacaron “cincuenta mil votos”, llevando tunas, comprando propiedades incautadas, montados en carruseles de contratación, reeligiéndose, prestando a sus hijos los carros oficiales, incrementando sus sueldos, comprando zonas francas, etc.     

A moverse con cuidado, en cada ciudad tenemos nuestros manzanillos moviéndose en las esferas más altas y bajas de nuestra sociedad, buscan el momento preciso para actuar y entrar en acción, se visten de traje o informal, posan de sabios, nos manipulan y hasta gobiernan; por lo tanto reconocerlos, desenmascararlos, y ponerlos en el escarnio público, es el primer paso para romper la fila en la cual organizados tragamos entero y hacemos parte de las parodias de esos artistas.    

Bibliografía
-Gonzalo Cadavid Uribe, Oyendo Conversas al Pueblo: Acotaciones al lenguaje Popular Antioqueño, Medellín, Imprenta de la Penitenciaria Central de la Picota, 1953.   
-Luis Enrique Osorio, El Dr. Manzanillo, El Teatro –Revista Trimestral- Volumen I, Bogotá, Noviembre de 1943, Número 2.
-Mario Alario Di Filippo, Lexicón de Colombianismos, Cartagena, Editorial Bolívar, 1964.  
       

8.9.12

Cine en la arena, y no es del torero


Asistí a una función cinematográfica especial en la clausura de la Semana del Cine Colombiano, en un espacio que cambio su razón de espectáculo dirigido a los toros donde la sangre, la arena, y su especial público mezcla de farándula y estrato social se aliaban. El cambio se dio por las presentaciones culturales que atraen a otro público, presenta otros entornos, y experimenta otras sensaciones en lo que se ve y escucha, me refiero a la ya reconocida Plaza Cultural La Santamaría.    


En plena noche del viernes me acerque a la plaza y entre en la fila, que ya larga, avanzaba lentamente, no para apreciar el espectáculo de la muerte de un animal, sino al disfrute de las imágenes de un país por medio del arte cinematográfico, debo admitir que las emociones son extrañas, la ubicación para apreciar la cinta es incomoda, y el viento de los cerros fuerte y muy frío en el enredo del circulo arenoso que ya no ve movimientos con el capote, banderillas sangrientas en posición fastidiosa, muletas carmesí en idas y venidas, y estoques a la defensiva. La pantalla, elemento básico que recibe “el tragaluz del infinito”, es la anfitriona solitaria que tiene al frente a sus fanáticos, gran mezcla de edades que ríen, aplauden, se evaden, y satisfacen ante lo visto.  

La película exhibida fue la ganadora del premio del público quien voto su preferencia en El Tiempo y Vive.in., según los datos del Ministerio de Cultura y el Área de Cinematografía, la cinta ganadora Apaporis, en Busca del Río, de  Antonio Dorado ganó con 5.988 votos, trabajo documental cuya sinopsis es la siguiente:

[…] Siguiendo los pasos del etnobotánico Richard Evans Schultes, en un diario de viaje desde Mitú hasta el río Apaporis, documentando secretos del conocimiento indígena y vivencias únicas en este rincón inexplorado de la selva amazónica. Algunas experiencias son relatadas por su alumno Wade Davis, autor del best-seller One River y explorador en residencia de la National Geographic. Con imágenes únicas, se revelan secretos milenarios como la preparación del yagé, a coca en polvo y el curare, además de una reveladora práctica para revivir a los muertos. Un documental auto-reflexivo en el que se cuestiona el desplazamiento de la guerra hacia la selva, cómo pese a la lucha de los chamanes por combatir los espíritus malignos, las comunidades se ven asediadas por la desaparición de sus lenguas y culturas (Catalogo Semana del Cine Colombiano, p.10).  



En medio de la presentación de su director, y los créditos requeridos, se dio luz y foco a la noche fílmica nacional, que en medio del frio se fue calentando con el fondo de un documental colombiano con factura caleña.  

Una apuesta a la “Bogotá más Humana” fue el objetivo del alcalde Gustavo Petro con la medida de cambiar el sentido de divertirse en este espacio arquitectónico de la ciudad donde muchas faenas han pasado por su historia: las de tauromaquia, las teatrales, las musicales, y las políticas, todas bajo el escenario de la vida nacional en el centro de poder.  Pero ya en la Plaza Cultural La Santamaría existe un antecedente con respecto a la exhibición cinematográfica en este espacio, lo narra Hernando Martínez Pardo en su Historia del Cine Colombiano publicado en 1978, inicialmente comenta las labores de  Marco Tulio Lizarazo al utilizar parlantes móviles instalados en carros para publicitar películas, y luego ante el éxito, el de proyectar cintas populares y gratuitas en la Plaza de Toros de Bogotá en la década del cuarenta:

[…] No fue difícil convencer al Alcalde de la ciudad para que le prestara el lugar. La financiación vendría de la proyección de publicidades por medio de “vidrios”, además de la gran publicidad que consistía en presentar el espectáculo a nombre de una empresa. La película la alquilaba en una casa distribuidora y él personalmente se encargaba de anunciar la proyección por medio de hojas volantes y del altoparlante móvil. La primera sesión tuvo tal éxito que la plaza de toros se llenó, las empresas interesadas en pasar “vidrios” se multiplicaron y el Alcalde le mandó gente para que le ayudara a organizar al público. En las siguientes sesiones Marco Tulio Lizarazo incluyó grupos de danzas para completar el espectáculo. El resultado fue que los teatros vecinos (Olympia, Santa Fe y otros) se quedaron vacíos; sus propietarios se quejaron ante el alcalde y a los 15 días de haberse iniciado las proyecciones populares de la Plaza de Toros fueron suspendidas. La amenaza de los teatros de declarase en huelga y de no pagar impuesto surtió efecto ante el Alcalde (pp.173-174).      

Lizarazo fue un negociante del cine que vio una oportunidad de oro, y en un espacio particular, teniendo una experiencia a usanza de los pioneros que llevaban el cine como espectáculo de feria, con la diferencia de estar patrocinado por algunas empresas y el aval de un Alcalde que tal vez obtenía beneficios. He ahí un bello ejemplo histórico de la historia cinematográfica colombiana desde el ámbito de la exhibición, que traída al presente con el ejemplo comparativo de la proyección fílmica del viernes 7 de septiembre, nos demuestra como podemos apropiarnos de espacios que parecían no podían tener otras actividades –aunque esporádicamente las tuvieran- diferentes para las que fueron creadas, en este caso cambiando la lidia de los toros por sobrevivir, a la vida del público ante los sentimientos impregnados por el cinematógrafo.   

Finalmente, les recuerdo que “hay cine en la arena y no es del torero”, una opción de divertimento para compartir en familia, y gratis.  

5.9.12

Héroes y Villanos del Cine Iberoamericano


Presentación del libro, Auditorio Fundadores, calle 22 No 5-91- Bogotá
Miércoles, 12de septiembre de 2012.

A continuación presento el comunicado de prensa del lanzamiento del libro Héroes y Villanos del Cine Iberoamericano, del cual fue editor y compilador el profesor Jerónimo Rivera Betancur, y donde colaboré con un artículo titulado Simón Bolívar Superestrella: Un Balance Cinematográfico y  Televisivo. Quedan cordialmente invitados a la presentación, allí hablaré del texto publicado en compañía de otros autores.

Comunicado de prensa: Lanzamiento libro Héroes y Villanos

La ausencia de personajes arquetipo o de buenos héroes y villanos en el cine colombiano fue lo que inspiro  al profesor Jerónimo Rivera Betancur, Jefe del Área Audiovisual de la Universidad de La Sabana y Director de la Red Iberoamericana de Investigación en Narrativas Audiovisuales (INAV)  a emprender una búsqueda puntual: explorar si esta situación se repetía en los países iberoamericanos y confirmar la relación entre personajes e identidad nacional o regional.

El punto de partida era el conocimiento previo del cine colombiano, analizado como un cine más de anécdotas que de personajes, y la posibilidad de esbozar un panorama más amplio con el fin de encontrar aquellos personajes de nuestras pantallas que presentan espejos de la realidad de Iberoamérica, generando identificación o rechazo en los públicos acostumbrados a ver, principalmente, productos comerciales provenientes de la gran industria cinematográfica.


Es así como surge el libro Héroes y villanos del cine iberoamericano, un proyecto de la Red INAV, editado por la editorial mexicana Trillas, el cual presenta 16 capítulos provenientes de nueve países (España, México, Argentina, Chile, Venezuela, Brasil, Perú, Uruguay y Colombia). El prólogo fue escrito por el profesor español Lorenzo Vilches, una de las mayores autoridades en el tema. 



El libro contiene una gran gama de temas, como la relación entre los héroes y villanos en la narrativa, personajes de ficción versus personajes reales, la construcción de personajes en las coproducciones y personajes arquetípicos, entre otros. 



Los autores, expertos en investigación audiovisual y con altas titulaciones, pertenecen a más de 20 universidades iberoamericanas. No obstante, tiene un tono didáctico, pues pretende ser un texto de referencia fundamental para los cursos de cine y las investigaciones realizadas en dichas universidades, es decir que lo podrán entender y disfrutar estudiantes universitarios, cinéfilos y profesores.



Este texto se presentó oficialmente en el tercer encuentro de La Red INAV, que se llevó a cabo el 24 de mayo en Sevilla y Málaga (España) y será presentado en Colombia el próximo miércoles 12 de septiembre a las 6:30 p.m. en el Auditorio Fundadores Calle 22 No 5-91 de Bogotá.



Principales hallazgos
Riqueza cultural. Aunque el enfoque era Héroes y Villanos en general, luego cada país aportó sus características e intereses particulares –cuenta Jerónimo Rivera, coordinador del proyecto– y allí es donde el libro cobra mayor vigencia, pues esto permitió que entraran temas como la migración en México, la industria en España o la Legislación en Chile, que terminan aportándole una riqueza cultural muy interesante al libro. El antihéroe, característica común en Latinoamérica. Los análisis muestran que en otros países tampoco hay grandes héroes y villanos. Un punto común es la frontera borrosa que hay entre el héroe y el villano e inclusive el héroe como antihéroe, como respuesta clara al cine de Hollywood, que se basa en Héroes y Villanos puros. Esta respuesta de Iberoamérica es precisamente mostrar esos Héroes de la vida cotidiana, que luchan sin tener dinero o altos estudios. El héroe del día a día y no el súper héroe.



Antihéroes y villanos protagonistas. Esta es una apuesta muy Iberoamericana. Es un personaje que tiene más atributos negativos que positivos, pusilánime, atormentado, que no confía en si mismo y quizás con un pasado oscuro, pero muy interesante porque no genera tanta identificación con el público, pero le imprime a las películas más realidad y corazón. A diferencia de la filmografía norteamericana o europea, porque aquí son historias de la lucha diaria, donde la evolución de los personajes no es tan radical, donde incluso el personaje puede empezar y terminar igual.



El capítulo de Torrente. Este es un capítulo muy interesante, porque Torrente es el personaje más rentable para cine español, parodia un poco de James Bond, antihéroe, caricaturesco, bizarro, estética de lo feo, pero que llama poderosamente la atención en España.



Otros héroes con una mirada distinta. Por ejemplo, en Colombia y Venezuela aparece un Simón Bolívar que la ficción se ha encargado de desvirtuar, para mostrar su lado humano. Héroes y Villanos de la vida real, pero representados desde los noticieros y la ficción, caso Pablo Escobar, un personaje que se construye desde los noticieros, el cine y la televisión. 



Componente histórico. El libro hace un análisis especialmente a partir del S. XXI, a pesar de que en algunos capítulos, como el de Perú, se hace un recuento histórico de sus Héroes y Villanos del cine.



Relación estrecha con la realidad nacional de cada país. En cada país existen sus propios Héroes y Villanos, pero no hay referentes para toda Iberoamérica, por lo menos en el cine reciente. Hay prototipos de héroes latinoamericanos como Cantinflas o Chespirito, pero en términos generales no un gran héroe que congregue multitudes y que genere una identidad latinoamericana o iberoamericana.



Sobre la Red INAV
La Red INAV fue fundada en 2005 y actualmente tiene 106 investigadores provenientes de 12 países. Empezó sus labores como un grupo de investigadores y amigos interesados en fomentar el desarrollo y la cooperación iberoamericana en el campo de la investigación audiovisual y desde entonces, el fortalecimiento del trabajo solidario entre sus miembros ha permitido el desarrollo de importantes actividades conjuntas, como la realización de dos encuentros iberoamericanos, dos especiales para revistas internacionales, varias investigaciones conjuntas y la cooperación en seminarios y congresos en distintos países. Este libro es el primer producto a gran escala del grupo. 

Para mayor información comuníquese con Claudia Jasmín Flechas G., jefe de la Cuenta de Prensa de la Universidad de La Sabana, al 8615555 Ext.: 2432, cel.: 3107697025. Correos electrónicos: jasmin.flechas@unisabana.edu.co o jazz.flechas@gmail.com